El desdoblamiento electoral bonaerense fue una de las discusiones que marcaron los últimos comicios legislativos y ahora vuelve a instalarse con vistas a 2027. Otra vez aparece la posibilidad de adelantar la elección provincial y separarla más de la nacional, para evitar que vuelva a funcionar como una suerte de “primera vuelta”, tal como ocurrió el año pasado. La discusión se cruza con otros debates abiertos en la Legislatura, como la continuidad de las PASO, las reelecciones indefinidas de los intendentes y la posible incorporación de la Boleta Única de Papel (BUP), aunque con distintos niveles de consenso. Incluso, algunos buscan sumar a ese paquete la negociación por la integración de la Suprema Corte bonaerense. El radicalismo provincial se adelantó al debate y esta semana presentó un proyecto para oficializar el desdoblamiento, con primarias en junio y la elección a gobernador en septiembre.
El gobernador Axel Kicillof aparece hoy como el opositor mejor posicionado en las encuestas presidenciales. Dado que la provincia de Buenos Aires representa el 38% del padrón nacional, un triunfo contundente en el territorio que gobierna desde hace dos mandatos podría resultar decisivo para la elección nacional. Pero en su entorno todavía no terminan de definir cuál es la mejor estrategia para conseguirlo. El desdoblamiento le representó al peronismo bonaerense un triunfo contundente por 14 puntos de diferencia, aunque un mes después perdió el comicio nacional, lo que dejó abierto el interrogante sobre su efectividad. En principio, dentro del peronismo bonaerense había cierto consenso en que, si el objetivo del desdoblamiento era fortalecer las chances de retener la Provincia, esta vez la elección debía separarse lo máximo posible de la nacional. Incluso llegó a mencionarse mayo de 2027 como hipótesis de trabajo.
Sin embargo, la falta de definiciones políticas y legislativas hace que hoy esa alternativa aparezca más difícil de concretar. Cerca del gobernador explicaban que la idea de votar en mayo partía de la hipótesis de que el Gobierno también adelantaría la elección nacional, algo que ahora no parece que vaya a ocurrir. La reforma electoral que Javier Milei envió al Senado no estaría consiguiendo los consensos necesarios, en especial en lo referido a la eliminación de las PASO, el punto central del proyecto. Para la provincia de Buenos Aires el tema es clave porque, por ley, el gobernador está obligado a convocar las primarias provinciales en la misma fecha que las nacionales. Por lo tanto, si las PASO de agosto continúan vigentes, Buenos Aires votaría ese mismo día, salvo que la Legislatura apruebe una modificación de la ley electoral.
La cuestión es que para acordar una nueva ley electoral haría falta un nivel de consensos que hoy parece muy difícil de alcanzar, incluso dentro del peronismo. En especial porque aparecen varios temas encadenados. Uno de ellos es el proyecto para habilitar la reelección indefinida de los intendentes, una iniciativa que impulsa el sector alineado con Axel Kicillof, quien cuenta con el respaldo de la mayoría de los jefes comunales del peronismo, pero que todavía enfrenta resistencias del Frente Renovador y de La Cámpora. En total, hay 81 intendentes que están finalizando su segundo mandato y que no podrían volver a postularse, de los cuales 52 pertenecen al peronismo. Un jefe comunal admitía que la la situación estaba empantanada y que cada día que pasa se vuelve más difícil de resolver. “Diría que tiene que salir inmediatamente después del Mundial, sino se cae”, advertía.
Dentro del menú de opciones también aparece la posibilidad de incorporar la Boleta Única de Papel (BUP) el año próximo, tal como se implementó a nivel nacional. Si bien el peronismo bonaerense se inclina por mantener la boleta sábana tradicional, la BUP es una propuesta impulsada por La Libertad Avanza y podría funcionar como factor de negociación para sumar apoyos a una reforma electoral que incluya tanto el cambio de fecha como la reelección indefinida de los intendentes. En ese marco, integrantes de la justicia electoral bonaerense realizaron una jornada en la Universidad Nacional de La Plata en la que recomendaron sostener el desdoblamiento provincial e incorporar la BUP, a partir de los buenos resultados en los comicios provinciales y nacionales del año pasado. “La BUP ha venido a empoderar al elector, sobre todo porque desde la Justicia Electoral veíamos el problema de la disponibilidad de la oferta electoral en el cuarto oscuro, como era la falta de boletas”, afirmó Leandro Luppi, a cargo de la Secretaría Electoral del Juzgado Federal 1.
El radicalismo bonaerense, con escaso peso en la Legislatura pero con margen para intentar articular acuerdos, presentó esta semana una propuesta de reforma electoral que busca fijar de manera definitiva el desdoblamiento en la provincia de Buenos Aires. Tomando como referencia las recomendaciones de la Junta Electoral sobre los plazos del calendario, la iniciativa propone mantener las PASO el último domingo de junio -que en 2027 sería el 26- y las elecciones generales el segundo domingo de septiembre, el 12 de ese mes. El esquema resultaría muy similar al de 2025, que dejó un balance agridulce para el peronismo.
En paralelo, aunque no forma parte estricta de la discusión electoral, la integración de la Suprema Corte bonaerense podría incorporarse al mismo paquete de negociaciones. El máximo tribunal provincial funciona actualmente con solo tres de sus siete integrantes, y el gobernador Kicillof ya manifestó su intención de completarlo antes de fin de año. “Si en esos cuatro pliegos ponés a alguien que te acerquen a algunos de los sectores que están discutiendo, es probable que entonces consigas los votos para la ley electoral. Es una de las variantes que se discuten”, comentó un intendente del Movimiento Derecho al Futuro (MDF).
Todo acuerdo aparece, de todos modos, como una tarea compleja en la Legislatura bonaerense, que todavía no logró reunir los consensos necesarios para sesionar en lo que va del año. Esta semana recién se terminó de definir la integración de la mayoría de las comisiones y todo indica que la de Reforma Política y del Estado -por donde deberán pasar los proyectos vinculados al nuevo esquema electoral- quedará en manos del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), probablemente con la conducción de la diputada Ana Luz Balor. Una vez que comiencen las reuniones formales, allí se empezará a medir en concreto la posibilidad de avanzar en acuerdos, en un contexto atravesado por los cortocircuitos recientes entre el sector que responde a Kicillof y La Cámpora, que mantiene un peso determinante en ambas cámaras provinciales.
En principio, lo que ya se adelantó es la aparición de dirigentes con aspiraciones a disputar la gobernación bonaerense. Dentro del peronismo hay más de una quincena recorriendo el territorio, reconozcan o no sus ambiciones provinciales. Incluso, algunos imaginan que podrían surgir otros postulantes al compás de las negociaciones electorales. Tanto Sergio Massa como Máximo Kirchner forman parte de la danza de nombres que podrían terminar compitiendo por la candidatura provincial en el marco de un acuerdo amplio que sostenga a Kicillof como postulante presidencial del peronismo. Pero hasta ahora las tentativas para conformar una mesa de discusión con representación de los principales sectores no consiguieron avanzar, una señal de las dificultades que todavía enfrenta el peronismo bonaerense para ordenar una estrategia común de cara a 2027.
