El comunicado que publicó el PRO el domingo no fue un episodio aislado ni un impulso momentáneo de Mauricio Macri. Tampoco un simple gesto de diferenciación frente al gobierno de Javier Milei en medio de la investigación por presunto enriquecimiento ilícito que rodea al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Detrás del “Manifiesto próximo paso” hay una estrategia política que el expresidente viene construyendo desde hace meses y que ahora empieza a tomar forma territorial, discursiva y organizativa. Macri prepara una agenda exhaustiva con actividades en Vicente López, Mendoza y una reunión con legisladores amarillos de todo el país. Después del Mundial viajará a la Patagonia para seguir el tour por regiones.
La hoja de ruta incluye, además de las recorridas federales, la reconstrucción de cuadros políticos propios y una meta concreta: llegar al año electoral con “150 dirigentes potables” para ser candidatos en todo el país. La lógica, explican cerca de Macri, es “de abajo hacia arriba”: fortalecer concejales, intendentes y legisladores provinciales antes que discutir candidaturas presidenciales o incluso gobernaciones.
“Lo primero es fortalecer el partido y darle visibilidad a la dirigencia del PRO en las provincias”, explicaron a El Destape desde la mesa de armadores territoriales a lo largo y ancho del país que integran Fernando de Andreis, Ezequiel Jarvis y Ezequiel Sabor. Según detallaron, la prioridad hoy es “que el partido tenga 150 dirigentes en todo el país” con posibilidades de competir el próximo año.
La estrategia ya comenzó a desplegarse con encuentros en Buenos Aires y recientemente en Córdoba, provincia que vivió una interna durisima del macrismo y hasta con el partido intervenido por el propio Macri. Este viernes tendrá un encuentro con dirigentes del conurbano bonaerense en Vicente López y el "Próximo Paso Tour" seguirá por Mendoza en el marco de un encuentro regional de Cuyo, y antes de la pausa por el Mundial habrá una parada en Paraná, Entre Ríos. Para después del máximo certamen de fútbol el macrismo proyecta una escala en el sur del país, con Chubut como posible sede. La organización responde a una lógica regional antes que provincial: “Tratamos de agrupar varias provincias. El primero fue en Parque Norte, donde hicimos Ciudad de Buenos Aires y todo el país. Después hicimos el NEA, ahora hacemos Cuyo y Zona Centro”.
Aunque los encuentros se realizan en territorios gobernados por aliados o estructuras cercanas al PRO, el objetivo es más amplio: reconstruir presencia federal y evitar que el partido quede reducido al AMBA. Detrás de esa necesidad aparece la preocupación por el avance de La Libertad Avanza sobre su propio electorado y la dirigencia de centroderecha. El caso más sensible es Córdoba, donde el macrismo admite haber perdido capacidad de inserción territorial. “Tuvimos dificultades a la hora de hacer pie en cuanto a la dirigencia local”, reconocieron desde el armado nacional tras un encuentro realizado en esa provincia.
Sin romper con Milei, al menos por ahora, en el PRO todavía consideran que el Gobierno representa el proceso de cambio que la sociedad votó en 2023. Pero sí buscan correrse del lugar de socio silencioso y empezar a construir identidad propia frente a un oficialismo que, entienden, atraviesa un momento de desgaste político y social. El comunicado del domingo y el mensaje difundido este martes durante la Marcha Federal Universitaria forman parte de ese reposicionamiento. “El próximo paso no es un partido político. Ni un dirigente, por mejor que sea. El próximo paso sos vos”, publicó el PRO en redes sociales, retomando una consigna que el macrismo viene trabajando desde el encuentro de Parque Norte.
El contenido del manifiesto generó sorpresa entre los gobernadores amarillos y hasta el propio Jefe de Gobierno, Jorge Macri, reconoció que desconocía que estaba prevista su publicación. Cerca del exPresidente se sorprendieron por esa reacción y los trascendidos porque lo expresado el domingo fue una replica de lo que dijo Macri en Parque Norte. Y lo comunicado ayer es un fragmento del mensaje del domingo. Si bien los mensajes cobran otra fuerza en un contexto de debilidad del Gobierno por el escándalo Adorni, desde la conducción partidaria cruzaron: "Es lo que viene diciendo y no hay nada nuevo. Es rara la queja. ¿Por qué nosotros tenemos que validarlo cuando ellos o los diputados no validan sus comunicados para arriba?".
El PRO empezó a decir públicamente algo que varios dirigentes amarillos repetían en privado: acompañar el rumbo económico de Milei no implica avalar todas sus formas, sus decisiones ni sus costos. En esa línea debe leerse uno de los párrafos más duros del comunicado del domingo, cuando el partido apuntó contra “los que frenan el cambio desde adentro, con soberbia, con arrogancia o pidiendo sacrificios que no están dispuestos a hacer”. Aunque el texto no mencionó a Adorni, en el oficialismo interpretaron que el mensaje estaba directamente relacionado con la polémica por el crecimiento patrimonial del funcionario.
En el PRO niegan que exista un plan inmediato de confrontación parlamentaria o ruptura institucional con el Gobierno. Incluso desmintieron versiones sobre posibles movimientos coordinados en Diputados para incomodar al oficialismo. “Eso que salió no es así, es totalmente incorrecto”, respondió uno de los interlocutores consultados cuando fue preguntado por este medio sobre eventuales gestos políticos contra la Casa Rosada como sumarse al pedido de interpelación al Jefe de Gabinete aunque ya el propio Macri había expresado su rechazo cuando Milei decidió que sea el reemplazo de Guillermo Francos.
Sin embargo, el endurecimiento discursivo tiene una lógica política clara. En el macrismo creen que parte del electorado que acompañó el ajuste empieza a sentir frustración porque “los grandes números mejoran, pero la vida cotidiana no”. Esa idea aparece tanto en los documentos públicos como en las conversaciones reservadas del partido. “El ajuste lo está pagando la gente”, resumió un dirigente amarillo y completó: “Es importante que el próximo paso sea la gente”.
El objetivo es disputar el votante de centroderecha que todavía apoya el cambio económico, pero empieza a incomodarse con el estilo confrontativo del mileísmo, la falta de resultados inmediatos o las tensiones éticas alrededor del Gobierno. Pero el macrismo evita ubicarse como oposición frontal y la apuesta es más sofisticada: presentarse como garante de un cambio “con gestión”, “con institucionalidad” y “sin soberbia”. Una posición que le permita diferenciarse sin quedar del lado del kirchnerismo o del rechazo absoluto al oficialismo.
Antes de cerrar el mes, Macri formará parte de un encuentro del Foro Federal de legisladores provinciales del PRO que quedó paralizado desde 2023 producto de la sangrienta interna entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta. Habrá representantes de la Ciudad de Buenos Aires y de las provincias de Buenos Aires, Río Negro, Catamarca, Chaco, La Pampa, Mendoza y Neuquén, entre otras. El rionegrino Juan Martín fue el último que estuvo al frente de este foro y como está acordado desde su origen seguirá bajo el mando de un dirigente del interior.
El exPresidente parece decidido a avanzar con recorridas federales, la reorganización territorial y la instalación del concepto “próximo paso” forman parte de un intento de reconstrucción política con horizonte 2027. En el PRO saben que el principal riesgo no es hoy una derrota electoral, sino la disolución de su identidad dentro del universo libertario. Por eso el macrismo volvió a hablar de partido, de dirigentes propios, de municipios y de estructura. Y por eso la obsesión por los “150 dirigentes” aparece repetida como una meta estratégica. Mientras tanto Macri analiza si lanza a ir por su segundo tiempo.
