Qué es y cómo trabaja el Equipo Argentino de Antropología Forense

Pioneros mundiales en la aplicación de las ciencias forenses a la investigación de crímenes y desapariciones en la Argentina y el mundo. Identificaron cuerpos de víctimas de la dictadura, del Che Guevara y de soldados argentinos en Malvinas. Creada en 1984, trabajaron en 55 países y fueron nominados al Premio Nobel de la Paz 2020.

En 36 años de trabajo, el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó a más de 800 víctimas de la última dictadura militar argentina, hallaron e identificaron a Ernesto “Che” Guevara en Bolivia en el año ‘95, restituyeron la identidad de soldados argentinos muertos en Malvinas, a los cuerpos del poeta Pablo Neruda y del derrocado presidente chileno Salvador Allende. En México también hicieron historia en el caso de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y las mujeres de Ciudad Juárez.

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Participaron en la identificación de los cuerpos de Luciano Arruga, Santiago Maldonado y, este año, de Facundo Castro, de quien estuvieron, además, a cargo del informe integral de la autopsia realizada en el laboratorio que tiene la institución en el predio de la ex ESMA.

El EAAF intervino en 55 países y su trabajo es reconocido mundialmente. Este año, fue postulado al Premio Nobel de la Paz por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), la Universidad Nacional de Quilmes por su trabajo “en el ámbito de la ciencia aplicada a conocer la verdad y colaborar con la justicia”.

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El equipo comienza a formarse en los primeros meses de la recuperación democrática en la Argentina y con el objetivo de investigar los casos de las víctimas de delitos de lesa humanidad cometidos por la dictadura. Fueron convocados por el estadounidense Clyde Snow, uno de los más destacados antropólogos forenses del mundo, que había llegado al país junto a otros integrantes de la Asociación Americana por el Avance de la Ciencia.

A finales de 1983, realizaron las primeras exhumaciones ordenadas por jueces que investigaban los crímenes cometidos por los militares, y en los primeros meses de 1984 colaboraron con la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) y Abuelas de Plaza de Mayo. Al principio, era un grupo de cinco estudiantes universitarios de antropología, que aprendieron de Snow, y años después fundaron el Equipo Argentino de Antropología Forense.

El testimonio de Snow en el Juicio a las Juntas Militares fue clave para demostrar científicamente el asesinato de desaparecidos a partir del análisis de las lesiones de cuerpos recuperados de fosas clandestinas.

“Lo que hemos alcanzado en la Argentina en 36 años, es por mérito de la sociedad civil. Algunas veces acompañó el Estado, pero siempre fue, y por eso estamos reconocidos en el mundo, el esfuerzo de la sociedad la que llevó las pruebas y las evidencias a los jueces y fiscales”, dice el presidente y fundador del Equipo Argentino de Antropología Forense, Luis Fondebrider, en diálogo con El Destape.

“Siempre fue una lucha. En los casos de los desaparecidos actuales, son los familiares los que tuvieron que salir, como en el caso de Luciano Arruga y Astudillo Castro”, señala Fondebrider.

El presidente del EAAF también advierte, sobre las desapariciones y crímenes en democracia, que “al Estado no le interesa el desaparecido, ni hablar cuando las fuerzas de seguridad están involucradas. Son los familiares quienes tienen que hacer todo el esfuerzo. Las instancias del Estado no dialogan, y la única forma es capacitar y formar”.

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) es una institución científica, no gubernamental y sin fines de lucro, tal como se define oficialmente en su página web. La primera a nivel mundial en aplicar metodologías y técnicas de diferentes ramas de las ciencias forenses para la investigación, búsqueda, recuperación, determinación de causa de muerte, identificación y restitución de personas desaparecidas.

Trabaja con víctimas de desapariciones forzadas; violencia étnica, política, institucional, de género y religiosa; desapariciones actuales, narcotráfico, trata de personas, crimen organizado; procesos migratorios, guerras y conflictos armados, accidentes y catástrofes.

“El EAAF tiene como principio rector el profundo respeto por las opiniones e inquietudes de las comunidades y familias de las víctimas, con quienes trabajan en las etapas de exhumación, determinación de causa de muerte e identificación, con un riguroso protocolo para brindarles toda la información disponible sobre cada etapa del trabajo”, destaca la propia institución..

Actualmente está integrado por más de 60 miembros de diferentes áreas científicas como la antropología, arqueología, medicina, biología, genética, física, arquitectura, informática y geografía. La sede central se encuentra en Buenos Aires, en el Espacio Memoria y Derechos Humanos, en la ex ESMA, y el edificio lleva el nombre de Clyde Snow, mentor del equipo.

Además, cuentan con el laboratorio de genética forense en la ciudad de Córdoba, una oficina en Nueva York y una representación en el Distrito Federal, en México.

Otro aspecto de las actividades que también realiza el EAAF es el asesoramiento y colaboración para la aplicación de las buenas prácticas forenses, como protocolos, metodologías y técnicas en la identificación de cuerpos, y determinación de las causales de muerte. Y capacita a jueces, fiscales, especialistas forenses, investigadores de fuerzas de seguridad, funcionarios, organizaciones de la sociedad civil y asociaciones de familiares de víctimas en todo el mundo.

La historia del EAAF está narrada de manera precisa, sensible y en profundidad por el periodista Felipe Celesia, en su libro La Muerte es el olvido (Ed. Paidós), publicado en 2019.

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