Mientras Milei sube a los escenarios a cantar, la evaluación de su gestión baja

La nueva encuesta de la consultora brasileña Atlas Intel mostró una caída de cinco puntos de la evaluación de la gestión libertaria en enero, con una aprobación del 30,5% y un rechazo del 47,6%. Sin embargo, Milei se mantiene como el dirigente de mejor imagen.

28 de enero, 2026 | 21.11

La evaluación de la gestión de Javier Milei cayó en el último mes y ya se acerca a los niveles previos a las elecciones legislativas. El triunfo le otorgó al Presidente un envión de respaldo social, pero ahora es como si un sector de la población hubiera reconsiderado ese respaldo. En enero, la evaluación positiva del gobierno de Milei bajó al 30,5%, mientras que la negativa trepó al 47,6%, con un diferencial adverso de 17 puntos. Curiosamente, la aprobación del propio Milei mostró un descenso más moderado y se mantuvo en un terreno más equilibrado. Aun así, el mandatario continúa encabezando el ranking de dirigentes con mejor imagen, una señal de que el desgaste se concentra por ahora más en la gestión que en su figura individual.

Los datos surgen de la última encuesta de la consultora brasileña Atlas Intel en conjunto con la agencia Bloomberg, realizada entre el 15 y el 20 de enero en todo el país. Tras el repunte posterior al sorpresivo triunfo en los comicios nacionales, la evaluación de la gestión libertaria retrocedió casi cinco puntos en apenas un mes, del 35,2% al 30,5%. El corte por edad deja una señal de alerta para la Casa Rosada: quienes peor evalúan al gobierno de Milei son los sectores en edad laboral activa, especialmente los grupos de 35 a 44 años y de 45 a 59. En contraste, la mejor percepción se concentra en los extremos etarios: los jóvenes de entre 16 y 24 años y los adultos mayores de 60.

Como si se tratara de dos planos separados, la aprobación del desempeño de Milei mostró un desgaste mucho más leve que el de su gestión. En enero, la aprobación del Presidente se ubicó en 43,3% y el rechazo en 52,8%, con variaciones de apenas un punto respecto al mes anterior. La distancia entre ambos indicadores contrasta con la caída más pronunciada en la evaluación general del Gobierno. La disociación no deja de ser llamativa. En una administración con escasa presencia del Estado, sin obras públicas, con pocos anuncios y con un gabinete de bajo perfil -al punto de que a varios ministros casi no se les conoce la voz- resulta lógico que la gestión sea evaluada negativamente.

Es más difícil explicar la tolerancia con la figura presidencial, sobre todo cuando el propio Milei se presenta como el responsable de cada decisión y se jacta de haber llegado al poder con el objetivo de destruir al Estado. La encuesta vuelve a mostrar, así, un fenómeno que ya apareció en otros estudios: mientras el modelo empieza a exhibir signos de desgaste social, el Presidente logra preservar, al menos por ahora, un núcleo de respaldo personal que no se traslada automáticamente a su Gobierno. Una brecha que plantea interrogantes sobre cuánto tiempo más podrá sostenerse esa separación entre la imagen de Milei y los efectos de su programa en las mayorías.

De hecho, cuando le preguntaron a la gente por la situación económica actual, los porcentajes resultaron elocuentes. El mercado del trabajo fue visto bien por apenas el 14% mientras que un 70% ve la situación laboral como mala, un diferencial negativo de 56 puntos. En cuanto a la economía argentina en general, un 20% la consideró en buena situación y un mayoritario 60% en mala condición. Apenas por encima quedó la situación familiar, donde un 23% respondió que era buena y un 50% que estaba mal. Pese a estos números tan negativos,