Hasta hace pocas semanas, los datos sobre Javier Milei contaban una historia de supervivencia política. El último informe cuatrimestral del Observatorio Pulsar UBA, elaborado sobre 159 encuestas de enero a abril de 2026, lo ubicaba con un 41% de valoración social positiva promedio tras más de un año de ajuste fiscal severo. No escalaba, pero tampoco se hundía. Se sostenía. Ese equilibrio se rompió.
Las mediciones de mayo cuentan otra cosa. Según Atlas Intel, la desaprobación trepó al 63% y la aprobación cayó al 35,5%, el peor registro desde que asumió en diciembre de 2023. La consultora Management & Fit detectó una caída de casi 10 puntos en la aprobación desde febrero, cuando aún se ubicaba en 46,8%. Y Zuban Córdoba elevó la desaprobación al 64,5%, con una imagen negativa del presidente que alcanzó el 60,6%.
El dato del informe de Pulsar UBA resulta, visto desde hoy, una foto de un momento que ya pasó. Los investigadores de la UBA lo describían así: Milei no lograba recuperarse hacia niveles altos, pero tampoco terminaba hundiéndose. El interrogante que planteaba el estudio era qué tipo de vínculo político le permitía a un liderazgo sobrevivir más allá de las políticas que implementara. La respuesta de mayo parece ser que ese vínculo tiene límites concretos.
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El factor Adorni
El detonante principal del desplome tiene nombre propio: Manuel Adorni. El jefe de Gabinete enfrenta acusaciones judiciales por presunto enriquecimiento ilícito, malversación de fondos y entorpecimiento de la investigación. Un estudio del Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSCA) de la UBA, realizado sobre 4.711 personas del AMBA, encontró que el 97% de los consultados conoce el caso y el 66,5% considera que detrás de las denuncias hay hechos reales y graves de corrupción.
El impacto es comparable, según ese mismo observatorio, con el efecto que tuvo la foto de Olivos sobre el gobierno de Alberto Fernández durante la pandemia. La analogía no es menor: en ambos casos, el escándalo golpeó directamente la narrativa central del gobierno. Lo que la fiesta clandestina fue para el discurso del cuidado sanitario, el caso Adorni es para el relato anticasta.
El daño dentro de la propia base
Lo más preocupante para el oficialismo no está en los números generales sino en lo que ocurre puertas adentro. Según Management & Fit, el 78,7% de los encuestados considera que Adorni debería renunciar o pedir licencia. Y entre quienes aprueban la gestión, el 37,7% califica los créditos del Banco Nación a funcionarios como corrupción o privilegio, prácticamente la misma proporción que los defiende.
Una encuesta de la propia UBA confirma que el caso genera grietas en el electorado libertario: el 62,2% de los votantes de Milei en el balotaje cree que el escándalo afecta la lucha contra la casta que fue promesa fundante de su gobierno. La imagen positiva de Adorni se desplomó del 34,5% en febrero al 12,1% en abril, según Management & Fit. Mientras tanto, Milei sostiene a su jefe de Gabinete con el respaldo de su hermana Karina.
La meseta que se convirtió en pendiente
El informe de ESPOP de la Universidad de San Andrés aporta un dato de contexto clave. A esta altura de su mandato, Milei se ubica 5 puntos por debajo de donde estaba Mauricio Macri (que tenía 42% de aprobación) pero 16 puntos por encima de Alberto Fernández (que ya registraba apenas 21%). El estudio define el momento como una meseta baja de la que el Gobierno no logra salir: frenó la caída libre pero quedó atrapado en un piso que no tiene rebote a la vista.
La brecha de género profundiza el problema. Según Zuban Córdoba, casi el 70% de las mujeres desaprueba la gestión —diez puntos más que entre los varones— y el 80% de ellas considera que el país necesita un cambio de conducción.
Un gobierno sin margen
El cuadro que dejan las encuestas de mayo muestra a un presidente que perdió su principal activo diferencial. Milei construyó su llegada al poder sobre la promesa de ser distinto a "la casta". Los escándalos de corrupción que rodean a su jefe de Gabinete, sumados al caso $LIBRA, los créditos VIP del Banco Nación y la causa que involucra a ANDIS con su propia hermana, erosionaron esa marca política.
En redes sociales, donde el presidente construyó su base de apoyo, también hay señales de retroceso. Las interacciones promedio por publicación de Milei cayeron de 194 mil en octubre de 2025 a unas 52 mil en la actualidad. Y por primera vez desde el inicio de la gestión, Adorni superó a Milei en búsquedas e interés en siete oportunidades entre marzo y mayo.
El interrogante que planteaba el informe de Pulsar UBA sigue vigente, pero la respuesta cambió. Ya no se trata de entender cómo un liderazgo sobrevive al desgaste. El desafío del Gobierno ahora es otro: frenar una caída que, de profundizarse, podría dejar al oficialismo sin competitividad de cara a 2027.
