A pesar del apoyo y diálogo que mantiene el gobernador Gustavo Sáenz con el gobierno libertario, desde su propio espacio comienzan a intensificarse las críticas hacia la gestión del presidente Javier Milei: el diputado nacional por Salta, Pablo Outes, advirtió que el mayor desafío que enfrenta la provincia pasa por la falta de inversión nacional en infraestructura clave para el desarrollo. Con sus declaraciones, el legislador puso en duda los resultados del vínculo Sáenz-Milei para el beneficio de Salta.
Según informó Aries Online, el hecho ocurrió el pasado viernes durante el plenario de legisladores nacionales realizado en el Senado provincial. En ese marco, el dirigente cercano al gobernador subrayó que la provincia necesita rutas, obras y políticas de vivienda para sostener el crecimiento productivo: “Sin infraestructura vial se complica el desarrollo de sectores agrícolas, mineros y ganaderos”.
“Plantean una política de achicamiento donde consideran que la vivienda y la infraestructura no son responsabilidad del Estado y que lo resuelva el mercado”, agregó.
Aunque sostuvo que Sáenz "viene haciendo una tarea difícil" en el diálogo con Nación, remarcó su mirada negativa sobre los resultados de dicha estrategia hasta el momento. "No va a haber futuro si no mejoran las rutas, la educación y el desarrollo”, concluyó Outes en su intervención.
El lazo Sáenz-Milei: la relación que no lleva a ningún lado
El primer mandatario salteño es uno de los gobernadores que mantiene un perfil dialoguista con el presidente libertario, mostrándose a su lado y brindando sus votos en el Congreso. Uno de los episodios más recordados fue el apoyo a la modificación de la Ley de Glaciares con la idea de "destrabar inversiones" para la provincia.
Este apoyo se dio en el marco de protestas en Salta contra esta reforma. En comunicación con Qué Pasa Salta, una de las voces que se expresó fue la de Agustina, residente del barrio Tres Cerritos, quien planteó la necesidad de ampliar la participación ciudadana en el tratamiento de temas ambientales.
Según indicó, el proceso de debate incluyó audiencias públicas que generaron cuestionamientos. De acuerdo con su relato, si bien hubo más de 100 mil inscriptos para participar, "solamente pudo participar el 0,3%, y no se especificaron los criterios".
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Pero su alineamiento no solo pasa por los votos en el Congreso. En la misma semana en que la provincia de Salta celebró sus 444 años, el gobernador Gustavo Sáenz decidió recibir al embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, con homenajes en inglés en la que marcó su clara alineación con el país del norte, tal como lo hace Javier Milei. En esa misma sintonía, Lamelas destacó los recursos del NOA y el atractivo que representan para inversiones internacionales a pocos días de la reforma de la Ley de Glaciares acompañada por el mandatario provincial.
Pero la diplomacia tuvo su momento más distendido fuera del despacho. El gobernador no solo le obsequió un tradicional poncho, similar al que utilizaba Martín Miguel de Güemes durante el periodo de la independencia, sino que además se animó a un mini show en una plaza pública: micrófono en mano y letra aprendida mirando el teléfono celular, entonó el clásico de Sinatra por fonética ante la mirada del embajador, que risueño acompañó también con su voz.
Una provincia ajustada
A mediados de abril, la protesta estudiantil en Salta se intensificó frente a las restricciones en el boleto estudiantil y la falta de respuestas de las autoridades, en un conflicto que expone las dificultades concretas que enfrentan miles de jóvenes para acceder a la educación. Tras una movilización sin resultados y un fallo judicial que avaló la reducción de beneficios en el transporte, como el límite mensual de pasajes y la eliminación del trasbordo gratuito, crece la organización en universidades e institutos terciarios.
En ese marco, los reclamos también apuntan a la falta de intervención del Gobierno provincial encabezado por Gustavo Sáenz, al que acusan de no haber impulsado medidas para revisar el sistema ni generado instancias de diálogo frente a un problema que impacta de manera directa en la vida cotidiana de los estudiantes.
El eje del conflicto está puesto en la cantidad de pasajes asignados. Actualmente, los estudiantes universitarios cuentan con 70 boletos mensuales, los terciarios con 50 y los ingresantes con 30. A esto se suma la eliminación del trasbordo gratuito, lo que incrementa el costo diario del transporte, especialmente para quienes deben combinar varias líneas para llegar a cursar.
“Se necesitan al menos 80 boletos para ir y volver de lunes a viernes. Con lo que tenemos, no alcanza”, explicó Maripaz Portocarrero, estudiante de Historia y militante de la UJS. La situación se agrava en los casos de quienes viven en zonas alejadas, donde los traslados implican mayores distancias y costos.
