Nueva encuesta: el dato que sacude a Javier Milei en sus aspiraciones para llegar a una reelección presidencial

Un relevamiento de la consultora Zuban Córdoba muestra que siete de cada diez argentinos piden un cambio de rumbo. Solo el 21% respalda la continuidad. 

29 de abril, 2026 | 08.45

Una nueva encuesta le vuelve a dar una mala señal al gobierno de Javier Milei de cara a las elecciones presidenciales 2027. El número es contundente y deja poco margen para la interpretación: el 71,2% de los argentinos considera que hace falta un cambio de gobierno.

El dato surge del último relevamiento de la consultora Zuban Córdoba, que adelantó parte de su nueva encuesta en las redes sociales. A la mayoría que cree necesario un cambio de rumbo le sigue el 21% que rechaza esa idea y un 7,8% que no tiene una posición definida. 

El aspecto más significativo de la encuesta es que la demanda de cambio no aparece concentrada en un único segmento social sino que se distribuye de forma transversal. Todos los grupos etarios muestran mayorías favorables a la idea de un cambio de gobierno, incluso con diferencias de intensidad entre ellos.

Un clima que se profundiza mes a mes

La encuesta se monta sobre un relevamiento anterior de la misma consultora, realizado a principios de abril sobre 2.200 casos, que ya había dejado números alarmantes para el oficialismo. En esa medición, el 60,7% de los argentinos rechazó la posibilidad de que Milei fuera reelecto, mientras que apenas un 29,4% dijo que lo apoyaría para un segundo mandato.

Las razones del rechazo tienen un denominador común: la economía. El 47% de quienes no votarían por Milei menciona la mala gestión económica como motivo principal. Un 18,9% señala las promesas incumplidas y un 12,7% apunta a los casos de corrupción que sacudieron al gobierno en las últimas semanas. El deterioro económico ya no es solo una percepción: el 55,2% de los encuestados afirma que su economía personal empeoró con la gestión libertaria.

Milei también pierde entre los propios

Uno de los datos más preocupantes para la Casa Rosada es la erosión dentro de su propia base electoral. Según el informe de Zuban Córdoba, el 33,9% de quienes votaron a Milei en el ballotage de 2023 declara haber reducido o retirado por completo su apoyo al Presidente. No son votantes que nunca lo acompañaron: son personas que apostaron por él hace menos de tres años y hoy se sienten defraudadas.

Entre quienes todavía lo respaldan, las motivaciones también encierran una señal de fragilidad. El 47% dice que lo votaría por la confianza en su liderazgo personal, un dato que muestra adhesión pero no conformidad con la gestión. Un 21,6% lo haría por antiperonismo, lo que revela que una porción significativa de su base electoral se sostiene más por rechazo a la alternativa que por convicción en el rumbo. Las políticas públicas del gobierno apenas reúnen un 20,2% de menciones entre sus propios adherentes.

La demanda de algo nuevo

La encuesta también deja una lectura incómoda para toda la clase política, no solo para el oficialismo. Un 62,4% de los argentinos está de acuerdo con que el país necesita un candidato nuevo que no esté vinculado a ninguno de los partidos actuales. Es una frase que en 2023 benefició a Milei y que ahora busca otro destinatario.

Al mismo tiempo, un 46,4% de la población se muestra dispuesta a votar por un espacio de centro que ofrezca mayor previsibilidad y equilibrio. La demanda de moderación crece en la misma proporción en que se desgasta la épica de la motosierra.

Un gobierno contra las cuerdas

Los números de Zuban Córdoba no viajan solos. Se suman al 61,6% de desaprobación general del gobierno y al 59,6% de imagen negativa del Presidente que la misma consultora midió en relevamientos recientes. También al dato de que Karina Milei se acerca al 70% de rechazo, siendo una de las funcionarias con peor imagen de toda la gestión.

El panorama configura lo que la consultora describe como una espiral descendente que combina crisis económica, crisis social y crisis de credibilidad. El gobierno no solo pierde aprobación: pierde la capacidad de construir sentido en una sociedad que cada vez le cree menos