Una encuesta que suele medir el nivel de apoyo a posibles candidatos presidenciales provenientes del ámbito empresarial y de los medios de comunicación sumó recientemente a figuras ajenas a la dirigencia política tradicional. Entre quienes eligieron alguna de las opciones de los llmados "outsiders" se destacaron Marcos Galperín, fundador de Mercado Libre y Jorge Brito, presidente del Banco Macro.
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Galperin, quien suele ser también el preferido por los sectores concentrados, cosechó el 37,8% de las preferencias, ubicándose con amplia ventaja sobre el resto de los dirigentes evaluados. El segundo lugar fue para Daniel Hadad, con el 23,8%; mientras que Jorge Brito reunió el 15%, Carlos Melconian alcanzó el 13,4% y Horacio Marín cerró el listado con el 10%.
"Si se observa la medición sin proyección de indecisos, Galperín obtiene el 12%, seguido por Daniel Hadad (7,6%), Jorge Brito (4,8%), Carlos Melconian (4,3% y Horacio Marín (3,2%), mientras que el 68% de los consultados manifiesta no optar por ninguno de los nombres propuestos", especifica también el sondeo.
La diferencia entre ambos cuadros se explica por la metodología utilizada: en el primero evalúa exclusivamente a quienes eligieron alguno de los nombres propuestos, mientras que el segundo incorpora al conjunto de los entrevistados, incluidos aquellos que no se identifican con ninguna de las alternativas.
El informe también destaca el desempeño de Daniel Hadad, a quien identifica como una de las principales sorpresas de la medición. Según el análisis, su nivel de adhesión no se explica únicamente por su alta visibilidad pública, sino por el perfil institucional que construyó durante los últimos años a través de distintos ámbitos de participación.
En ese sentido, los autores sostienen que el empresario logró consolidar una presencia que trasciende su rol en los medios de comunicación gracias a la articulación de espacios de intercambio con dirigentes políticos, empresarios, académicos y referentes sociales. "El posicionamiento de Daniel Hadad constituye uno de los principales hallazgos del estudio", afirma el trabajo, que además interpreta que, en un contexto de fuerte fragmentación política, el electorado comienza a valorar a quienes muestran capacidad para vincular actores de distintos sectores.
Galperín, el preferido por las encuestas y los sectores concentrados que le cuesta millones al Estado
Recientemente, Maros Galperín generó repudio por la burla hacia una persona en condiciones vulnerables, pero ese comentario terminó siendo un tiro en el pie por partida doble: quedaron expuestas las exenciones impositivas que le regala el Estado.
La controversia se desató semanas atrás, cuando el empresario reaccionó con un emoji de risa a un video en el que una jubilada relataba las dificultades para cubrir sus gastos básicos. El gesto fue ampliamente criticado en redes sociales y reavivó el debate sobre desigualdad y sistema previsional.
El economista Nicolás Dvoskin publicó un hilo en redes sociales en el que cuestionó con dureza al fundador de Mercado Libre y puso el foco en el impacto fiscal de los beneficios que recibe su compañía.
Dvoskin centró su crítica en el funcionamiento del sistema previsional argentino y buscó desarmar la idea de que se sostiene únicamente con aportes de los trabajadores. Según explicó, actualmente cerca de la mitad del financiamiento de la ANSES proviene de contribuciones y la otra mitad de recursos tributarios. En ese sentido, sostuvo que el sistema dejó de autofinanciarse para fines de los 70 y que el esquema “contributivo puro” es, en sus palabras, “un mito”.
El economista también remarcó que el financiamiento mixto no es una excepción local, sino una característica extendida a nivel global, incluso en países desarrollados. Afirmó que ningún sistema previsional moderno funciona exclusivamente bajo lógica de mercado y que la intervención estatal es estructural.
En esa línea, apuntó directamente contra Galperin al señalar que las exenciones impositivas que benefician a Mercado Libre implican una merma de unos 15 millones de dólares anuales en la recaudación destinada a la seguridad social. Según su cálculo, ese monto equivale a aproximadamente 3.800 jubilaciones mínimas. “Galperin le cuesta al Estado 3.800 veces más que la jubilada de la que se burló”, concluyó.
