En plena crisis de Valdés, un informe alertó que Corrientes está entre las provincias con peor nutrición infantil

Un informe de la UBA y el Conicet ubicó a Corrientes entre las regiones con mayores problemas de malnutrición infantil y alertó por el aumento del sobrepeso en sectores vulnerables.

28 de mayo, 2026 | 12.21

Un reciente informe elaborado por especialistas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Conicet encendió alarmas en el Nordeste argentino al ubicar a Corrientes entre las regiones con mayores problemas de malnutrición infantil del país. El estudio advirtió sobre una realidad cada vez más frecuente en sectores vulnerables: niños y niñas que presentan simultáneamente sobrepeso y retraso en el crecimiento, una situación directamente asociada a la pobreza y al acceso desigual a alimentos saludables, a la par que expone el malfuncionamiento de los programas alimentarios locales.

La investigación analizó las condiciones nutricionales de distintas provincias argentinas y detectó que Corrientes concentra algunos de los indicadores más preocupantes, especialmente en barrios populares y zonas periféricas. Según explicaron los especialistas, el fenómeno responde a la llamada “doble carga de malnutrición”, una problemática que combina deficiencias alimentarias con el consumo excesivo de productos ultraprocesados y de bajo valor nutricional.

En la práctica, muchas familias correntinas atraviesan dificultades económicas que las obligan a priorizar alimentos más baratos y rendidores, aunque sean menos saludables. Según lo expuesto en el informe, harinas, bebidas azucaradas y productos ultraprocesados suelen reemplazar a frutas, verduras, lácteos y proteínas debido al constante aumento de precios y a la pérdida del poder adquisitivo.

Lejos de tratarse únicamente de casos de bajo peso, el informe remarcó que también aumentan los cuadros de sobrepeso y obesidad infantil en hogares afectados por la pobreza. Especialistas sostienen que esta combinación genera consecuencias graves para el desarrollo físico, cognitivo y emocional de niños y niñas, además de incrementar riesgos de enfermedades crónicas a futuro.

En Corrientes, la problemática golpea con mayor fuerza en sectores rurales y periféricos, donde además existen dificultades vinculadas a infraestructura, empleo informal y acceso limitado a alimentos frescos. Muchas familias dependen actualmente de comedores comunitarios y programas de asistencia alimentaria para garantizar al menos una comida diaria.

Una política sin peso

A pesar de la existencia de programas alimentarios provinciales, el informe de la UBA y el Conicet vuelve a poner bajo discusión la efectividad de las políticas nutricionales en Corrientes, bajo la dirección del gobernador Juan Pablo Valdés. Desde hace años, el gobierno provincial sostiene distintos esquemas de asistencia como comedores escolares, tarjetas alimentarias y planes de acompañamiento nutricional destinados a familias vulnerables. Sin embargo, los datos recientes muestran que la problemática de la malnutrición infantil continúa creciendo, especialmente en sectores populares y zonas rurales.

Actualmente, el sistema alimentario escolar correntino alcanza a miles de estudiantes mediante desayunos, almuerzos y meriendas distribuidos en establecimientos educativos de toda la provincia. A esto se suman programas como Sapucay, Mbareté y Mamá Mbareté, orientados a complementar ingresos y garantizar el acceso básico a alimentos. No obstante, especialistas advierten que el principal problema ya no pasa únicamente por la cantidad de comida disponible, sino por la calidad nutricional de los productos consumidos diariamente por niños y niñas.

En ese contexto, organizaciones sociales y profesionales de la salud comenzaron a cuestionar si las políticas alimentarias actuales logran responder al deterioro económico y al fuerte aumento de precios de alimentos frescos como carnes, frutas y verduras. En muchos hogares vulnerables, los productos ultraprocesados y las harinas continúan ganando terreno por ser más baratos y rendidores, una situación que termina profundizando cuadros de sobrepeso, obesidad y deficiencias nutricionales en la infancia.

Aumenta la concurrencia a comedores

La provincia de Corrientes sufre las consecuencias del modelo de los hermanos Valdés: cerró el segundo semestre de 2025 con 31,3% de pobreza y 7,6% de indigencia, según datos del INDEC. La crisis se siente con más fuerza en los comedores y merenderos de la capital, ya que en los últimos meses hubo un notable aumento de la concurrencia de las familias, con niños y jubilados, que buscan acceder a un plato de comida o una tasa de leche con pan para poder subsistir. 

La realidad de las calles argentinas refleja salarios pulverizados, una profunda caída del consumo y jubilaciones en el piso. Esta situación no es ajena al territorio correntino, mientras el exgobernador Gustavo Valdés y su hermano, el actual mandatario Juan Pablo Valdés, mantienen una estrecha cercanía con la gestión de Javier Milei.

En este contexto de ajuste, la vulnerabilidad se hace palpable en los hogares: la mitad de quienes asisten a comedores comunitarios pertenecen al segmento de ingresos más bajos. El contexto económico golpea con especial dureza a los barrios Patono, Santa Marta y Río Paraná, donde los comedores se volvieron espacios indispensables de contención para habitantes de la capital correntina.

En el comedor del Barrio Patono asisten más de 30 familias, que abarcan desde adultos mayores, niños y mujeres embarazadas. En tanto, en el comedor del barrio Santa Marta también atienden a esa cantidad de personas. En el barrio río Paraná por calle la Tosquera, a tres cuadras del rio, también asisten a más de 25 grupos familiares, pero dos o tres veces por semana, ya que escasez de mercaderia no permite que sea de manera periódica.