El rechazo a Milei pasó del descontento al desprecio: qué dice el mayor monitoreo digital

Una encuesta de la consultora Reputación Digital analizó 9,1 millones de menciones en redes sociales y plataformas digitales argentinas entre febrero y mayo de 2026. El resultado: el Índice de Tolerancia Social cayó a −28,6, dentro de la zona crítica, y el enojo supera en 4,2 veces a la esperanza.

29 de mayo, 2026 | 16.34

El enojo es la emoción dominante de la conversación digital argentina sobre el gobierno de Javier Milei. Eso es lo que revela la primera medición pública del Índice de Tolerancia Social (ITS), una encuesta elaborada por la consultora Reputación Digital tras monitorear más de 90 días de menciones en X, Instagram, Facebook, Reddit, YouTube y prensa digital.

El estudio procesó 9,1 millones de menciones y trabajó con una muestra estratificada de 1 millón, con un margen de error del ±0,1% y un nivel de confianza del 99%. Los resultados muestran un escenario de malestar profundo y sostenido.

Qué dice el índice

El ITS mide hasta dónde la sociedad está dispuesta a sostener su apoyo a un actor político, o al menos a no exigir un cambio activo. Combina seis componentes: la relación entre enojo y esperanza, el nivel de sarcasmo, la confianza residual, la distribución emocional según el modelo Plutchik, la amplificación hostil y la frecuencia de escándalos públicos. La escala va de −100 a +100.

El resultado para Argentina en el período analizado fue de −28,6, lo que ubica al país en la zona crítica de la escala. El umbral que separa la zona de alerta de la zona crítica es −20. Argentina está 8,6 puntos adentro.

Según el marco teórico del índice, cruzar ese umbral significa que la sociedad dejó de tolerar pasivamente al actor político y comienza a exigir un cambio activo. El informe aclara que no es un pronóstico de caída, pero sí indica una erosión profunda de la gobernabilidad simbólica.

El enojo aplasta a la esperanza

Si la conversación digital argentina fuera de 100 personas, 69 expresarían rechazo, 21 expresarían apoyo y 10 serían neutras. Pero hay un matiz clave: de esas 21 menciones aparentemente positivas, 7 son en realidad ironía. El apoyo neto real es de apenas 14 de cada 100.

El análisis emocional sobre 261.210 menciones con carga emocional refuerza ese cuadro: el 73,2% expresa enojo, mientras que la alegría llega al 17,4%, la tristeza al 6,2% y la sorpresa al 2,2%. Por cada mención de esperanza hay 4,2 de enojo.

El informe también identifica un fenómeno al que llama "desprecio crítico": la combinación de asco y enojo llega al 73,7%, muy por encima del umbral teórico del 40% que separa el descontento legítimo del desprecio estructural. La conclusión es que el rechazo ya no es solo político sino moral.

El sarcasmo argentino esconde más rechazo del que parece

El estudio aplicó un modelo de detección de ironía sobre 710.446 menciones y encontró que el 26,4% del corpus con carga emocional es irónico o sarcástico. Más específicamente, 1 de cada 3 menciones aparentemente positivas es en realidad burla disfrazada.

Ese hallazgo modifica el ITS: sin corregir por ironía, el componente de sarcasmo marcaba +70; medido, cayó a +47,3. Eso profundizó el índice final en 3,4 puntos.

Adorni, el que arrastra al gobierno

La segunda sección del informe analiza en detalle el impacto de ex vocero presidencial Manuel Adorni. Con 46.152 menciones en el período —el 4,6% del corpus total—, Adorni concentra el rechazo más severo de todos los actores analizados.

El 83% de sus menciones son negativas, contra el 69% del promedio general del gobierno. Y sus publicaciones tienen un alcance 2,2 veces mayor al promedio, lo que amplifica el efecto. El apoyo hacia Adorni apenas llega al 7,4%, menos de la mitad del que recibe el gobierno en general.

El informe describe este fenómeno como un "efecto contagio": el rechazo concentrado en el vocero se traslada hacia la imagen global del gobierno. La diferencia entre ambos es de 14 puntos porcentuales de rechazo adicional.

Muchas voces críticas, pocas con megáfono

Un dato que matiza el escenario es la brecha entre volumen y alcance. Las críticas al gobierno representan el 68,8% de las menciones, pero solo el 65,6% del alcance total. En cambio, los apoyos —apenas el 20,8% de las menciones— llegan al 23,4% del alcance.

La explicación: el apoyo proviene de cuentas grandes, medios y figuras oficialistas con grandes audiencias. Las críticas son masivas en cantidad pero más dispersas, originadas en usuarios comunes con menor amplificación individual. El resultado es una Argentina enojada pero no organizada digitalmente.

Qué viene después

El informe identifica tres indicadores clave para monitorear en los próximos 30 días: si el malestar se extiende más allá de Adorni hacia otros miembros del gabinete como Caputo o Bullrich; si la mezcla de asco y enojo baja del 74% actual o sigue subiendo hacia el 80%, umbral que el estudio asocia con ruptura comunicacional; y si las cuentas grandes que hoy sostienen el discurso oficialista mantienen o pierden frecuencia.