“En las otras leyes que estamos discutiendo seguro vamos a tener distintas opiniones, pero si sos peronista de ninguna manera se puede votar una reforma que vaya en contra de los derechos de los trabajadores”, resumía un senador de Unión por la Patria que el viernes próximo volverá a rechazar el proyecto en el recinto, ya resignado a que se convierta en ley. La decisión de algunos gobernadores peronistas -o aliados a peronismos provinciales- de acompañar los proyectos de Javier Milei tras las elecciones de octubre le permitió al oficialismo encadenar una serie de triunfos parlamentarios y relegó a los bloques de UP a un rol casi testimonial. Frente a este escenario, en el peronismo predominabann quienes optaban por masticar bronca y esperar que un eventual deterioro del Gobierno vuelva a alinear a esos mandatarios con los intereses populares. Sin embargo, en sectores más cercanos a Cristina Kirchner deslizaban la posibilidad de algún tipo de sanción interna. “No se puede seguir así. La gente vota peronismo para enfrentar a Milei. Así, la política pierde credibilidad”, advertían.
Luego de varias sesiones a lo largo de 2025 en las que el peronismo había conseguido doblegar al Gobierno en temas sensibles -presupuesto universitario, emergencia en discapacidad, Garrahan-, el triunfo de Javier Milei en las legislativas nacionales cambió drásticamente la tendencia. Los gobernadores peronistas de Tucumán, Osvaldo Jaldo, y de Catamarca, Raúl Jalil -que hasta entonces alternaban sus votaciones según el tema- consolidaron bloques propios y pasaron a actuar como aliados estables del oficialismo, en línea con el PRO y la UCR. Lo mismo sucedió con los gobiernos de Salta y Misiones, con distintos grados de articulación con los peronismos locales. Ese reordenamiento le permitió a La Libertad Avanza, que cuenta con 95 diputados, alcanzar en los hechos un piso cercano a los 130 votos y encadenar triunfos en las votaciones del Presupuesto 2026, Inocencia Fiscal, Régimen Penal Juvenil, el acuerdo Mercosur-Unión Europea y, finalmente, la Reforma Laboral, que todo indica será convertida en ley el viernes próximo.
La reforma -que vulnera buena parte de los avances conquistados por el peronismo- impactó de lleno en Unión por la Patria. “Se superaron todas las marcas. Para mí fue una de las peores noches del Congreso desde el retorno democrático”, evaluó el diputado Eduardo Valdés, un dirigente histórico del PJ. En diciembre pasado, Valdés recibió la sugerencia de Cristina Kirchner para que intentara convencer a Jalil de no romper la bancada de UP y evitar que perdiera la condición de primera minoría. El gobernador rechazó el planteo con el argumento de que esa decisión acarrearía beneficios para su provincia. Los legisladores de la bancada Elijo Catamarca acompañaron luego el Presupuesto 2026 y Jalil recibió del Ejecutivo el control del yacimiento minero Aguas de Dionisio, donde puso al frente a su hermano, Fernando.
Algunas intervenciones en la sesión del jueves aludieron a los favores que posiblemente recibirían los gobernadores que colaboraran con el Ejecutivo, una rémora de la recordada Ley Banelco de Fernando de la Rúa. El jefe del bloque de UP, Germán Martínez, habló de "packs" porque esas colaboraciones incluirían distintas formas de acompañamiento. En el caso de Catamarca, por ejemplo, los diputados dieron quórum y luego votaron en contra. La diputada de extracción sindical Vanesa Siley, en medio del griterío oficialista, retrucó que los “chorros” que desde ese sector se denunciaban había que buscarlos, justamente, entre esos peronistas que colaboraban con el Gobierno.
Posteriormente, tuvo un intercambio por las redes con el ministro del Interior de Tucumán, Darío Monteros, funcionario de Jaldo. "El peronismo no está como está por las provincias ni por quienes hoy sostenemos la gestión con responsabilidad. Está como está por el desmanejo político e institucional que ustedes llevaron adelante a nivel nacional, por las decisiones cerradas, la soberbia interna y una profunda desconexión con la realidad del pueblo argentino", sostuvo Monteros. "No nos vengan a endosar responsabilidades a quienes hoy tenemos que ordenar, gobernar y contener después de una derrota que fue consecuencia directa de esa conducción. Las provincias no fallaron: falló una forma de hacer política que alejó al peronismo de la gente", agregó. Siley respondió en el mismo tono: "Se puede gestionar una provincia y tener coherencia con la historia, la doctrina y sobre todo con nuestra gente. La dicotomía que planteas es falsa, y un lugar demasiado común, propio de aquellos que no pueden justificar a la luz del día sus actos. Todas las provincias están perdiendo, sino observá la coparticipación de enero; eso se va a profundizar".
Efectivamente, como marcó Vanesa Siley, la rebaja impositiva incluida en la reforma laboral implicará una merma de recursos para las provincias. “Según mi cálculo, perderán 1,8 billones de pesos”, advirtió el senador Jorge Capitanich. Ex jefe de Gabinete y ex gobernador del Chaco, Capitanich sostuvo que la principal dificultad que atraviesa hoy el peronismo es la fragmentación de la política nacional en una constelación de intereses provinciales, donde cada mandatario actúa con la lógica de resolver su propia coyuntura, sin una mirada de conjunto. Aun así, consideró que el peronismo se mantiene como la única alternativa frente a la derecha libertaria. “Nuestra opción representa a la mayoría, pero hoy está fragmentada”, explicó. A su entender, esa situación tenderá a revertirse a medida que se profundice el deterioro social derivado del modelo económico y el peronismo logre reconstruir una agenda propia, alineada con una propuesta nacional para 2027.
Capitanich, como la mayor parte de los dirigentes consultados, entiende que habrá que esperar el deterioro de Milei para que los gobernadores peronistas y aliados vuelvan a dirigir su mirada a Unión por la Patria. "En el peronismo necesitamos a todos adentro, no hay que pelearse con los gobernadores. Las sanciones no sirven para nada", coincidió el diputado Pablo Yedlin en diálogo con El Destape Radio. Yedlin es tucumano pero no está alineado con Jaldo y votó contra la reforma. "Tucumán va a perder 130 mil millones de pesos al año y eso no se recupera con ATN", apuntó. Con todo, mantiene una mirada contemplativa respecto a la actitud de los mandatarios, incluso dijo que le encantaría reunirse con ellos.
Pero no todas las opiniones iban en la misma dirección. La diputada Teresa García, muy cercana a Cristina y Máximo Kirchner, consideraba que las actitudes que se vieron en el recinto deberían tener algún tipo de sanción. "De mínima, tienen que estar suspendidos en los padrones partidarios", planteó. Aclaró que no había conversado sobre el tema con CFK y que hablaba a título personal. Tere García fue interventora del PJ de Corrientes. Esa intervención, lo mismo que las de Salta y Jujuy, no consiguió los resultados electorales esperados. "Si se intervino fue porque venía mal de antes, los resultados no fueron culpa de esa decisión", sostuvo. Según su mirada, permitir que un diputado electo por el peronismo acompañe proyectos de Milei -en especial una reforma laboral- sólo profundiza la pérdida de credibilidad de la política en general y el descrédito del PJ en particular. “¿Cómo hacemos después para pedirle a la gente que nos vote de nuevo?”, se preguntó.
Con la reforma laboral a punto de convertirse en ley, el peronismo quedó atravesado por una discusión que excede esta votación: cómo reconstruir una estrategia común en medio de la fragmentación y sin terminar de romper puentes con los gobernadores. Entre la paciencia de quienes apuestan a reagrupar fuerzas más adelante y la dureza de quienes reclaman sanciones para sostener la coherencia, la incógnita es si el deterioro económico alcanzará para reordenar lo que la política todavía no logra.
