El plan para crear un "cordón sanitario" contra Milei y los números para voltear el DNU de la SIDE

Dirigentes históricos vinculados a la UCR piden buscar coincidencias con otros sectores políticos frente al avance de la ultraderecha, con el objetivo de establecer un límite. El mapa de votos en Diputados que deja a la oposición a un paso de derogar la reforma de inteligencia en febrero.

10 de enero, 2026 | 20.35

El avance de Javier Milei sobre el sistema de inteligencia nacional logró lo que parecía imposible: unir en una acción judicial a referentes históricos del radicalismo que hoy habitan veredas opuestas. Bajo la consigna de formar un "cordón sanitario" para proteger la democracia, figuras como Federico Storani y Leopoldo Moreau impulsan un amparo contra el DNU 941/25, mientras el Congreso empieza a sacar cuentas para el verano.

"Casi todas las extremas derechas han ido absorbiendo a las derechas republicanas o más moderadas. Pasa aquí y en todo el mundo", analizó Storani en diálogo con El Destape Radio. Para el dirigente, frente a los intentos de ciertos sectores por revivir la coalición, Juntos por el Cambio es una experiencia del pasado y la urgencia hoy pasa por buscar “denominadores comunes entre las fuerzas de origen popular” para frenar el avance libertario. Bajo esa premisa, distintos dirigentes históricos de origen radical avanzaron con la presentación de un amparo judicial para ponerle freno al DNU 941/25 que modificó la ley de Inteligencia Nacional.

En esa línea, Leopoldo Moreau, ex diputado de Unión por la Patria y uno de los firmantes de la acción judicial, destacó en diálogo con FM RE la potencia de la iniciativa. El dirigente resaltó su impulso en manos de un “conjunto de prestigiosos referentes del radicalismo” que, a pesar de haber tomado rumbos políticos distintos, hoy coinciden en una urgencia: la necesidad de formar un “cordón sanitario” para proteger a la democracia “frente a circunstancias que están arrasando con los derechos y garantías de los ciudadanos”.

En la Cámara de Diputados, la estrategia ya tiene números. En un poroteo preliminar, la oposición contabiliza 121 votos de rechazo, quedando a solo ocho peldaños de los 129 necesarios para abrir el recinto y derogar el decreto por mayoría simple. El bloque opositor se nutre de los 93 votos de Unión por la Patria, 18 de Provincias Unidas, la Coalición Cívica (2), Encuentro Federal (2), la Izquierda (4) y los monobloques de Córdoba y San Luis.

La suerte del DNU quedó atada ahora a los "indecisos" habituales: los bloques de Tucumán y Catamarca (3 bancas cada uno), los monobloques patagónicos y, fundamentalmente, las fisuras internas en el PRO y la UCR.

Hasta ahora, el partido centenario no emitió opiniones contundentes frente a los grandes debates nacionales. Con una nueva conducción, la UCR sólo se pronunció en favor del Presupuesto para la Universidad pública, la discapacidad y la salud pediátrica, con una votación dividida en Diputados. No lo hizo cuando se discutió el artículo 30 de la ley de leyes que derogó el financiamiento educativo, de la ciencia y la educación técnica.

Storani sostuvo que hay que darle “un crédito” a Leonel Chiarella, el actual presidente de la UCR, no solo por ser un cuadro joven sino porque “viene de una gestión exitosa en un municipio como es Venado Tuerto”. Sin embargo, aseguró que el radicalismo debería adoptar “una posición mucho más clara, porque este gobierno de (Javier) Milei está en las antípodas de los principios y valores en lo que hace a la educación pública, la producción, la defensa del patrimonio nacional, las luchas y conquistas, por ejemplo, del feminismo, la soberanía nacional y, principalmente, los derechos sociales”.

Para el dirigente, Milei “está en las antípodas de lo que el radicalismo ha expresado históricamente”. Por eso, según Storani, la UCR “tendría que tener una concreta y clarísima oposición” al gobierno nacional. Pero esa posición no es la única que existe dentro del partido, sino que también están quienes se perciben como dialoguistas e incluso fueron en alianza con La Libertad Avanza en las últimas elecciones.

Por eso, Storani analizó que las diferencias deben ser contenidas “hasta donde dé”, porque “cuando se transgreden principios y valores tan básicos, tenés una diferencia insalvable”. En ese punto, leyó que lo ideal sería avanzar con la búsqueda de “denominadores comunes con aquellas fuerzas políticas que tengan un origen popular, para tener coincidencias sobre cuestiones concretas” con la intención de construir “un movimiento que sea capaz de equilibrar, controlar y ofrecerse como una alternativa para la Argentina”.