Los condenados por delitos de lesa humanidad cometidos por el terrorismo de Estado son 1.231 en 361 sentencias dictadas desde la reapertura de los juicios hace 20 años con las políticas de Memoria, Verdad y Justicia de Néstor Kirchner, cifras que cobran aún más relevancia en el Día de la Memoria.
Entre investigados y condenados, 1.582 están libres, 504 están detenidos, de los cuales 425, lo que representa más del 84%, tiene el beneficio del arresto domiciliario. De ellos, solamente el 45% tiene un dispositivo electrónico como mecanismo de control de la prisión domiciliaria, que permite conocer su ubicación y reporta egresos no autorizados.
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Hay solamente 18 detenidos en dependencias del Servicio Penitenciario Federal o provinciales, mientras que 61 están en la Unidad Penitenciaria N° 34 situada en la guarnición militar de Campo de Mayo, que para la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad tiene características que “impiden homologarla con el resto de las unidades penitenciarias del país” por “el rol del Ejército en su administración”.
Hay 33 prófugos, de los cuales a 11 se les ha negado la extradición, 1 está transitando ese proceso; 3 están localizados, pero aún no fueron extraditados; y respecto de 18 no se conoce su paradero.
En cuanto a los delitos sexuales cometidos por el terrorismo de Estado, hay 174 condenados por hechos de los que fueron víctima 270 personas (230 mujeres y 40 varones).
En 2017 nuestra sociedad se opuso a la liberación de genocidas condenados a través del fallo de la Corte conocido como 2x1. Sin embargo, desde ese momento, una considerable cantidad de represores obtuvo la libertad condicional al cumplir dos tercios de la condena. Además, la modalidad del arresto domiciliario de volvió predominante desde el gobierno de Mauricio Macri y se fue incrementando hasta la actualidad. El sector que quedó prácticamente impune es el de los partícipes civiles del terrorismo de Estado. Ni ellos ni los militares rompieron los pactos de silencio en todo este tiempo para decir dónde están los cuerpos desaparecidos y los nietos y nietas de las Abuelas de Plaza de Mayo.
