Con el pico de viajes de verano ya en marcha, las autoridades viales lanzaron una alerta preventiva para reducir la cantidad de siniestros en las rutas. Desde AUSA, la empresa a cargo de las autopistas de la Ciudad de Buenos Aires, difundieron un protocolo con cinco reglas de oro que buscan minimizar los riesgos en los trayectos largos, en un contexto donde los errores humanos y las fallas mecánicas se cobran vidas.
La guía, publicada el pasado viernes, es un llamado de atención directo a los millones de conductores que comenzaron a movilizarse hacia los distintos puntos turísticos del país.
Las recomendaciones surgen del análisis de las causas más frecuentes de choques y apuntan a factores que son totalmente controlables antes y durante el viaje.
Las cinco claves no negociables para un viaje seguro
El primer punto, considerado el más importante, es el estado del vehículo. Los especialistas de AUSA son contundentes: una revisión previa exhaustiva de frenos, luces y neumáticos no es una sugerencia, sino una obligación. Estos tres elementos conforman el triángulo de seguridad básica del automóvil y su correcto funcionamiento es decisivo para evitar incidentes o responder ante un imprevisto en la ruta.
El segundo pilar es el descanso del conductor. La empresa advierte que el cansancio al volante es un riesgo evitable con consecuencias potencialmente graves. Su recomendación es taxativa: dormir al menos ocho horas la noche anterior al viaje y realizar paradas cada dos horas durante el trayecto para mantener la mente despejada y recuperar energías.
La tercera regla es de cumplimiento obligatorio y sin excepciones: el uso del cinturón de seguridad para todos los ocupantes del vehículo. Esto incluye a los pasajeros traseros, bebés en sus sillas homologadas y hasta las mascotas, que deben viajar sujetas. “El elemento salva vidas incluso en trayectos cortos”, subrayan desde el organismo.
En cuarto lugar, la guía se enfoca en la distracción, uno de los grandes enemigos de la conducción segura. Hacen especial hincapié en no usar el celular mientras se conduce. “Basta un segundo de distracción para alterar el desenlace del viaje”, explican, recordando que manipular el teléfono incrementa exponencialmente el peligro de siniestros.
Finalmente, como una recomendación para agilizar el viaje, AUSA sugiere la adhesión al TelePASE. Este sistema, que permite el pago automático en los peajes, no solo facilita y hace más eficiente el trayecto, sino que también contribuye a un tránsito más ordenado en las cabinas de cobro, puntos donde suelen producirse frenadas bruscas y confusiones.
Controles reforzados y tecnología de monitoreo en tiempo real
Estas recomendaciones se enmarcan en un operativo de control vial reforzado que ya está en marcha en autopistas, rutas nacionales y provinciales. Las verificaciones, realizadas en conjunto con el cuerpo de tránsito y la policía, se centran en el exceso de velocidad, el uso correcto de los carriles y la prohibición de circular o detenerse en la banquina salvo por una emergencia.
Además, se controla minuciosamente el funcionamiento de las luces reglamentarias, el uso del cinturón y la documentación del vehículo, con revisión de patentes para evitar adulteraciones.
La tecnología juega un papel protagónico en este esquema de seguridad. Sebastián Rodríguez Lauro, jefe de Seguridad Vial del Centro de Control Inteligente (CCI) de AUSA, reveló que las autopistas porteñas son vigiladas por más de 700 cámaras que permiten monitorear en tiempo real el flujo vehicular. “Estos controles nos ayudan a optimizar la seguridad vial y a cuidar a los usuarios de nuestras autopistas, las cuales no tienen puntos ciegos”, afirmó el ejecutivo.
Ante cualquier emergencia o inconveniente en las autopistas bajo jurisdicción de AUSA, los conductores pueden comunicarse de forma exclusiva al número 287 para recibir asistencia inmediata. Las autoridades insisten en que el cumplimiento conjunto de las reglas de conducción y el mantenimiento del auto son la fórmula infalible para que un viaje familiar no termine en tragedia.
