En un hito histórico para la conservación ambiental, una especie de caracol arbóreo nativa de Hawái fue reintroducida en su hábitat natural tras más de tres décadas fuera de la naturaleza, culminando casi 50 años de investigación científica y esfuerzos de conservación coordinados.
El protagonista de esta historia es el caracol árbol hawaiano Achatinella fuscobasis, conocido localmente como kāhuli, que no se veía en estado silvestre desde 1991, cuando sus últimas poblaciones fueron recogidas por biólogos para iniciar un programa de cría en cautiverio.
El Departamento de Tierras y Recursos Naturales de Hawái (DLNR), en colaboración con el U.S. Fish and Wildlife Service, la University of Hawaiʻi y otras instituciones, liberó ejemplares de esta especie el 10 de diciembre de 2024 en la Reserva Forestal de la Cuenca Hidrográfica de Honolulu en las montañas Ko‘olau, marcando así su regreso al bosque después de más de 30 años de ausencia.
Cómo es el estudio de los caracooes arbóreo
El proyecto, que comenzó en la década de 1970 con estudios de campo sobre las poblaciones naturales y continuó con cría en cautiverio y control de depredadores invasivos, representa uno de los trabajos de conservación más largos jamás emprendidos en el archipiélago. Las amenazas que llevaron a la casi extinción de esta y otras especies de caracoles hawaianos incluyen depredadores introducidos como ratas, el caracol lobo rosado y el camaleón de Jackson, así como la pérdida de hábitat.
Los kāhuli no son solo organismos diminutos, forman parte del patrimonio ecológico y cultural de Hawái, mencionados en poemas tradicionales, danzas hula e incluso considerados por algunos cuentos populares como seres que podían “cantar”. Además, desempeñan un rol ecológico clave al alimentarse de hongos y algas en la vegetación y contribuir al ciclo de nutrientes del bosque.
La reintroducción fue posible también gracias a la preparación de recintos protegidos, áreas cercadas libres de depredadores donde los caracoles pueden establecerse con mayores probabilidades de supervivencia, y al intenso trabajo de científicos que durante décadas criaron y expandieron las poblaciones en cautiverio desde los últimos 11 especímenes conocidos.
