Derrumbe en Costanera: la trama empresaria detrás de la fiesta Savage que terminó con 15 heridos

La caída de una estructura durante una fecha promocionada por Savage en Archi Club dejó heridas y escenas que una testigo describió como “una zona de guerra”. Detrás de la noche aparecen distintas sociedades para la organización del evento y la explotación del boliche. Qué empresarios aparecen detrás del negocio de la noche en Costanera.

02 de marzo, 2026 | 14.05

El derrumbe de una estructura de luces en la madrugada del domingo en Costanera Norte dejó al menos 15 personas heridas y abrió un foco de investigación que va más allá de la falla material. La fiesta había sido promocionada como una edición de Savage en Archi Club y, tras el colapso, el entramado societario detrás de la marca y del local quedó bajo la lupa. “Era una zona de guerra”, describió una testigo en diálogo con El Destape, al relatar escenas de personas desmayadas y heridas olapsa de manera repentina mientras se desarrollaba una fiesta electrónica en la madrugada de este domingo, como también la asistencia que consideró insuficiente en los minutos críticos.

 

La fecha de la fiesta fue difundida en plataformas especializadas bajo el sello de Savage, marca vinculada públicamente a SVG Entertainment S.A.. Detrás de Savage/Crew Savage aparece una estructura empresaria bastante definida. En su web oficial, SVG Entertainment exhibe a Crew Savage como una de sus marcas; en LinkedIn se presenta además como creadora de Crew Savage y Desert In Me; y en los registros oficiales, la sociedad fue constituida para la producción de espectáculos y la organización de eventos artísticos, con Sebastián Ángel Arias, Nicolás Martín Rocca, Andrés Alberto Rego y Gustavo Sebastián Iglesias como accionistas originales en partes iguales.

La fiesta se llevó a cabo en Archi, boliche ubicado en el Espacio Nº 8 del Sector 1 del Distrito Joven en la Costanera. La concesión fue adjudicada por licitación a Blue Night S.R.L. aunque la habilitación como “local de baile clase C” figura a nombre de Night Dream S.A.. Desde el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires aseguraron a El Destape que el local "tenía habilitación".

El boliche: concesión, habilitación y capacidad

La identidad del ciclo estuvo históricamente asociada a la noche electrónica de la Costanera. En 2017, DJ Mag Latinoamérica entrevistó a Andrés Rego y lo presentó como uno de los principales organizadores. Allí destacó la centralidad de las locaciones para consolidar la experiencia del público y mencionó como referencia a JET Buenos Aires, uno de los espacios emblemáticos de la zona. Ese vínculo entre la marca y los escenarios premium de la ribera formó parte de su construcción pública.

Uno de los integrantes de la sociedad, Nicolás Martín Rocca, fue condenado en Uruguay por el choque fatal de Manantiales en el que murieron las modelos argentinas Josefina Ferrero y Micaela Trinidad. Según describe una nota publicada por Infobae en julio del año pasado, la sentencia de cinco años y medio de prisión fue dictada por la jueza Gabriela Azpiroz, quien calificó el hecho como una “tragedia evitable”. El antecedente no implica responsabilidades en el derrumbe de Costanera, pero añade un contexto sensible sobre uno de los nombres asociados a la marca organizadora.

Nicolás Rocca, empresario condenado a prisión por el choque en el que murieron dos modelos argentinas en Punta del Este.

Del lado del boliche, la documentación oficial muestra una división que complejiza el mapa. La concesión del Espacio Nº 8 del Sector 1 del Distrito Joven fue adjudicada en 2020 a Blue Night S.R.L., sociedad que hoy está integrada por Diego Iván Lifschitz, el odontólogo Jorge Pasart (Secretario de Extensión Universitaria en la UBA) y el empresario tecnológico Simón Bronstein Lema.

 

Mientras que la habilitación como local bailable clase C figura a nombre de Night Dream S.A., que inscribió el establecimiento con el nombre de fantasía Archi en Avenida Costanera Rafael Obligado 6551. La firma operadora formal del boliche en los papeles de habilitación, también tiene nombres concretos y una trayectoria societaria rastreable. El Boletín Oficial muestra que fue constituida en 2019 con Juan Manuel Moix como presidente y Matías Gonzalo Villafañe como director suplente. En 2020 Moix dejó la presidencia y pasó a ocuparla Villafañe. En 2022 hubo un nuevo giro: Moix volvió a la presidencia y la sede social se trasladó precisamente a Avenida Rafael Obligado 6551. Ya en 2025, la disposición oficial de la Ciudad que inscribió a Archi como local bailable indica que el trámite fue impulsado por Pablo Bravo en calidad de presidente de Night Dream. La habilitación de Archi no está en manos de una figura difusa, sino de una sociedad con nombres, cambios de mando y domicilio perfectamente documentados.

En la disposición oficial de habilitación, el gobierno porteño fijó una capacidad máxima de 500 personas. Sin embargo, tras el derrumbe circularon reportes de alrededor de 700 evacuados. Si esa cifra se confirma, la diferencia abre interrogantes sobre el control del aforo y la supervisión efectiva de las condiciones de seguridad.

Según el testimonio de una testigo que asistió a la fiesta, el DJ habría extendido el set unos diez minutos cuando el lugar ya era un caos. “La organización no quería cortar la fiesta. Faltaban ambulancias y había decenas de personas en el piso”, sostuvo. Esa secuencia, que ahora deberá ser reconstruida por la Justicia, condensa el dramatismo de una noche que pudo haber tenido consecuencias aún más graves.

CABA asegura que "estaba habilitado"

Fuentes del gobierno de la Ciudad señalaron a El Destape que el local “tenía todos los controles correspondientes” y que ahora “interviene la Justicia para determinar qué ocurrió”. La postura oficial, no obstante, convive con la reconstrucción de testigos que describen una evacuación desordenada y falta de respuesta inmediata.

El cuadro completo muestra una cadena de responsabilidades potenciales: la marca que promocionó y organizó la fiesta, la sociedad que explota el boliche y la concesionaria del predio público donde funciona el local. El accidente en la madrugada del domingo, que pudo haber terminado en tragedia, expone la presunción de que la noche de la Costanera opera en una zona gris difícil de rastrear. Ahora la investigación judicial deberá determinar si hubo exceso de capacidad, fallas en el montaje técnico, omisiones en los controles o decisiones empresarias que priorizaron la continuidad del evento por sobre la seguridad. Con 15 personas heridas y el recuerdo fresco de escenas que algunos describen como bélicas, la pregunta que atraviesa el expediente es concreta: quién asumirá la responsabilidad por una madrugada que estuvo al borde de la tragedia.