Es como caminar por el 1900, pero queda en el medio de la sierras: el pueblo cordobés elegido para competir entre los mejores del mundo

Casas centenarias, calles tranquilas, antiguas estancias y paisajes serranos que parecen detenidos en el tiempo. Este rincón de Traslasierra fue seleccionado para representar a la Argentina en una de las competencias de turismo rural más prestigiosas del planeta.

21 de junio, 2026 | 17.24

En un mundo donde cada vez más viajeros buscan experiencias auténticas, alejadas de las grandes ciudades y del turismo masivo, existen destinos que parecen haber encontrado una fórmula difícil de replicar: conservar intacta su identidad mientras abren sus puertas al mundo. Uno de ellos está en Córdoba, al pie de las Sierras Grande: se trata de San Javier, un pequeño pueblo del Valle de Traslasierra que fue elegido para representar a la Argentina en el programa Best Tourism Villages, impulsado por ONU Turismo para distinguir a las localidades rurales más destacadas del planeta.

Quienes llegan por primera vez suelen describir la experiencia como un viaje en el tiempo. No porque el pueblo esté congelado en el pasado, sino porque logró conservar una atmósfera que remite a otra época. Las antiguas casonas de piedra, los senderos bordeados por árboles, las históricas estancias y la ausencia de grandes construcciones modernas generan la sensación de estar recorriendo un rincón que permanece fiel a sus raíces desde hace más de un siglo.

Ubicado a unos 200 kilómetros de la ciudad de Córdoba, San Javier forma parte de la localidad de San Javier y Yacanto, en pleno Valle de Traslasierra. La región se encuentra abrazada por las Sierras Grandes y muy cerca del cerro Champaquí, el punto más alto de la provincia. Esa combinación de montaña, bosque nativo y patrimonio histórico convirtió al pueblo en uno de los destinos más pintorescos del oeste cordobés.

La historia del lugar se remonta a los siglos coloniales, cuando las tierras formaban parte de antiguas estancias que abastecían a la región. Con el paso del tiempo, el pueblo fue creciendo lentamente, aunque sin perder su escala humana. A diferencia de otros destinos turísticos que experimentaron desarrollos acelerados, San Javier conservó gran parte de su arquitectura tradicional y de su vínculo con la vida serrana.

El legado inglés que todavía se puede ver

Uno de los aspectos más curiosos de San Javier es la huella que dejaron los ingleses a fines del siglo XIX. Cuando el ferrocarril llegó a Villa Dolores, directivos británicos vinculados al Ferrocarril Pacífico eligieron la zona como lugar de descanso y comenzaron a frecuentar la región. Aquella presencia impulsó la remodelación de antiguas construcciones y dejó como legado varias casonas de estilo inglés que todavía forman parte del paisaje local.

Esa mezcla entre arquitectura serrana, historia rural y detalles europeos es una de las características que más sorprenden a quienes recorren el pueblo. No es casual que muchos visitantes lo comparen con una postal detenida en el tiempo, donde todavía es posible caminar por calles tranquilas, escuchar el sonido de los arroyos y observar construcciones que parecen sacadas de principios del siglo XX.

Por qué fue elegido para competir entre los mejores pueblos del mundo

La iniciativa Best Tourism Villages de ONU Turismo reconoce a localidades rurales que logran preservar su patrimonio cultural y natural mientras desarrollan propuestas turísticas sostenibles. Entre los aspectos que suelen evaluarse se encuentran la conservación de la identidad local, la protección del paisaje, la participación de la comunidad y el impulso a las economías regionales.

En ese contexto, San Javier fue seleccionado por su capacidad para combinar naturaleza, historia y turismo responsable. El pueblo se convirtió en un ejemplo de desarrollo de baja escala, donde predominan los emprendimientos familiares, las hosterías integradas al entorno y las actividades vinculadas al senderismo, la observación de aves y el contacto con el bosque nativo.

Es como caminar por el 1900, pero queda en el medio de la sierras: el pueblo cordobés elegido para competir entre los mejores del mundo.

Qué hacer en San Javier

Además de recorrer su casco histórico, uno de los grandes atractivos es la cercanía con algunos de los paisajes más impactantes de Traslasierra. Desde allí parten senderos que permiten explorar quebradas serranas, arroyos de aguas cristalinas y caminos que conducen hacia el cerro Champaquí. También se destacan la histórica iglesia de San Francisco Javier, las antiguas estancias y los recorridos a caballo que atraviesan el bosque autóctono.

La tranquilidad es otro de sus grandes valores. Mientras otros destinos serranos reciben miles de turistas cada temporada, San Javier mantiene un ritmo pausado que invita a desconectarse, caminar sin apuro y disfrutar del paisaje. Quizás por eso quienes lo visitan suelen coincidir en una misma sensación: más que un pueblo turístico, parece un lugar donde el tiempo decidió avanzar un poco más despacio.