En los últimos años, las casas prefabricadas se posicionaron como una alternativa cada vez más visible dentro del mercado inmobiliario argentino. Su atractivo principal radica en la rapidez con la que se construyen, la previsibilidad en los costos y la posibilidad de trasladarlas de un terreno a otro, al menos en teoría.
El crecimiento de esta modalidad en Argentina responde a varios factores: avances tecnológicos en construcción modular, nuevas demandas habitacionales y, recientemente, el acceso a financiamiento bancario exclusivo para este tipo de proyectos. Esto impulsa a que cada vez más personas consideren esta opción para acceder a una vivienda.
En cuanto a los costos, las casas modulares suelen tener presupuestos cerrados que oscilan entre US$1300 y US$1800 por metro cuadrado, dependiendo de la calidad y terminaciones. Esto permite planificar mejor la inversión sin sorpresas en el camino.
Una casa prefabricada es básicamente una vivienda modular que se construye casi por completo dentro de una fábrica. En Argentina, el término “casa prefabricada” suele estar asociado a mala calidad, por eso se busca impulsar la idea de “modular” para destacar que las viviendas actuales son de alta calidad, superiores a las de antes, y con varias ventajas importantes.
Las ventajas de las casas modulares
El proceso de construcción es mucho más rápido y eficiente que el tradicional, además de ser más sustentable, ya que genera menos residuos y los costos son más previsibles. Cada módulo llega al terreno con piso, paredes, techo, ventanas y puertas ya instaladas, lo que acelera el armado final.
Estas casas se fabrican en serie, igual que un auto en una planta industrial. Se producen desde la estructura hasta las terminaciones en una fábrica, y luego se transportan en partes al terreno donde se ensamblan. Esto evita contratiempos habituales en las obras al aire libre como lluvias o retrasos por distancia.
Entre las ventajas más destacadas están la precisión en la fabricación, que puede llegar a los 2 mm de exactitud, la rapidez en la ejecución (en algunos casos, la casa está lista en dos meses), y el uso de materiales casi totalmente reciclables, lo que reduce notablemente el impacto ambiental.
En cuanto a financiamiento, los precios de casas prefabricadas van desde US$31.000 para 30 m² hasta US$76.600 para 78 m². Actualmente, existen dos líneas bancarias para acceder a créditos personales destinados a estas viviendas.
La primera es la del Banco Hipotecario, que ofrece un crédito personal UVA que puede cubrir hasta el 100% del valor de la propiedad sin necesidad de anticipo ni hipotecar otra propiedad. El monto máximo es de 50.000 UVAs, con una TNA del 15% y un plazo de hasta 72 meses. La cuota máxima debe representar el 25% de los ingresos del solicitante, y la solicitud se realiza online. Además, el banco permite sumar ingresos del cónyuge o conviviente y ofrece beneficios fiscales si la vivienda es única, familiar y de ocupación permanente.
Desde la entidad detallaron el proceso: “En un plazo no mayor a una semana se va a responder con la aprobación y se realiza el primer desembolso -del 40% del total de la propiedad- en la cuenta del cliente, que, automáticamente, pasará a la empresa constructora”. Luego, cuando la vivienda esté terminada, se efectúa el segundo desembolso del 60%. La primera cuota se paga recién 30 días después de recibir el segundo desembolso.
Por otro lado, el Banco Ciudad también ofrece un préstamo personal UVA que llega hasta $130 millones para la compra de viviendas modulares, con un plazo máximo de 120 meses y una relación cuota-ingreso de hasta el 20%. Este crédito financia hasta el 75% del presupuesto de obra con factura proforma y el valor del terreno informado en boleto o escritura.
