En el contexto de crisis económica que generó el gobierno libertario encabezado por Javier Milei, una importante fábrica de alfajores anunció el cierre, pese a que se había consolidado en el Conurbano Bonaerense.
La empresa Lalín, cuya planta funcionaba en la localidad bonaerense de Lomas de Zamora, comunicó la decisión a través de sus redes sociales con un mensaje dirigido a quienes acompañaron el proyecto desde sus comienzos. La firma había nacido en pandemia.
"Hoy es un día especial; después de estos 6 años maravillosos y de muchas alegrías, tomamos la decisión de dar un paso al costado, para enfocarnos en nosotros, en nuestros trabajos y en nuevos proyectos. Queremos decirles gracias, gracias de todo corazón por acompañarnos, apoyarnos en esta hermosa locura de hacer alfajores", publicaron desde la marca.
Días más tarde llegó la despedida definitiva. Sebastián, uno de los impulsores de la empresa, confirmó el cierre de la fábrica con un mensaje cargado de emoción: "Hoy cerramos las puertas de Alfajores Lanín. Nunca imaginamos lo difícil que sería escribir estas palabras".
"Detrás de cada alfajor hubo horas de trabajo, sacrificio, ilusión y muchísimo amor. Este proyecto fue mucho más que un emprendimiento: fue un sueño que nos permitió conocer personas increíbles, compartir momentos únicos y formar parte de la vida de muchos de ustedes. Llegó el momento de despedirnos. No fue una decisión fácil, pero sí la última de este hermoso camino, sumó.
Alfajores Lalín nació en la pandemia y cerró con Milei
Según recordó su creador, la historia de la empresa surgió cuando decidió preparar un alfajor para consumo propio. El resultado sorprendió tanto que un amigo le pidió comprar una docena, lo que terminó convirtiéndose en el puntapié inicial del emprendimiento.
"Estábamos en pandemia, tenía ganas de comer un alfajor. Hice un alfajor, salió bueno, salió rico, y de repente un amigo me dice: 'Che, ¿a cuánto me vendés una docena?'. La verdad que ni idea, porque lo hice para mí. Saco los costos y te digo. Ahí arrancó", recordó.
Con el paso de los años, la marca logró hacerse un lugar en ferias gastronómicas y artesanales de la provincia de Buenos Aires, especialmente en la zona sur del conurbano, donde construyó una clientela fiel gracias a una propuesta de sabores poco habituales. Entre sus variedades más reconocidas figuraban alfajores de crema de maní con chocolate blanco, flan con dulce de leche, frutos del bosque, volcán de chocolate y otras combinaciones artesanales que diferenciaban a la marca dentro de un mercado cada vez más competitivo.
