El Conicet firmó un convenio de investigación y desarrollo tecnológico junto a la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) y la Sociedad Rural Argentina (SRA) para la creación de una herramienta que permita potenciar la producción de vino en todo el país.
Se trata de una “herramienta de cálculo del balance de carbono para la vitivinicultura”, un módulo que busca potenciar y actualizar la calculadora de agua y carbono, creada en previa alianza, y que tiene el objetivo de ofrecer datos clave a los productores y bodegas de todo el país.
Los firmantes sostuvieron la importancia de "fortalecer la articulación público-privada como uno de los ejes fundamentales" para el desarrollo sostenible de la vitivinicultura argentina. Al respecto, el titular del Conicet, Daniel Salamone, aseguró que el convenio "refleja la importancia de articular el sistema científico con los sectores productivos para abordar desafíos estratégicos como la sustentabilidad".
"Desde el Conicet buscamos aportar conocimiento y desarrollo tecnológico que acompañen a la vitivinicultura argentina en la medición y reducción de su huella de carbono”, resaltó Salamone.
Investigación y desarrollo (I+D) para la producción del vino
A través de la coordinación científica y técnica de los investigadores del Conicet, Barbara Civit, Roxana Piastellini y Pablo Arena del grupo CLIOPE en la Facultad Regional Mendoza de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), se llevarán a cabo las diversas acciones de I+D.
Civit explicó que la herramienta de cálculo de huella de carbono para organizaciones del sector vitivinícola, complementa la ya existente de huella de carbono y huella de agua para productos del sector vitivinícola argentino. Esto permite contar con ambas posibilidades de medición ambiental: “Calcular las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a las actividades específicas de una empresa u organización o de un producto particular”.
Según la investigadora, “esto significa una oportunidad muy clara de transferir los resultados de las investigaciones al sector vitivinícola, que requiere desarrollarse de manera sostenible. Por otra parte, nos permite como grupo, consolidar las líneas de investigación y encontrar nuevos nichos en los que podamos expandir nuestro quehacer científico, como por ejemplo, acompañar los cálculos ambientales con cálculos sociales (Social Life Cycle Assessment), en lo que ya estamos también trabajando”.
Salamone señaló que Mendoza es una provincia que combina la fuerte identidad de su industria vitivinícola con un sostenido desarrollo del conocimiento. En ese marco, destacó la trayectoria de la UMAZA en el fortalecimiento de la investigación dentro de su currícula y en la formación de su cuerpo docente. “Pude observar que están desarrollando áreas innovadoras en medicina veterinaria, como toxicología, estudios en aves y modelos experimentales con peces, entre otros”.
La industria del vino en Argentina
La historia del vino en Argentina comenzó hace más de cinco siglos e integra los saberes de los pueblos originarios y los de la inmigración europea. Su producción comenzó en Santiago del Estero, a partir de las cepas Moscatel y Uva País, provenientes de España. La expansión de su cultivo siguió de la mano de los jesuitas y hacia 1598 había viñedos en Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires y Misiones.
Hoy en día, la producción se extiende desde Chubut a Jujuy con un total de más de 17.000 productores, casi 24.000 viñedos, 900 bodegas activas y más de 106.000 empleos directos y más de 280.000 indirectos.
Si bien la vitivinicultura argentina se extiende en 19 provincias, desde hace más de 20 años la superficie cultivada con vides en nuestro país se concentra en Mendoza y San Juan. Esto representa casi la totalidad del territorio nacional y con una calidad del vino alta, aún con condiciones de suelo y clima que, en algunos casos, son desventajosas.
En total, hay 223.585 hectáreas cultivadas con viñedos de Malbec, Cereza, Bonarda, Criolla Grande, Cabernet Sauvignon, Syrah y Pedro Giménez, lo que representa el 3% de la superficie mundial y posiciona al país en el quinto lugar como productor de vinos en el ranking global. Actualmente, nuestro país exporta vino a 127 países, siendo Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Brasil y Países Bajos los mayores importadores.
