La apertura de importaciones impulsada por el gobierno de Javier Milei hizo que vuelva el "Made in China" en muchos de los productos que circulan por el país. Esto va en detrimento de la industria nacional, que atraviesa una gran crisis económica, y un claro ejemplo de esto es la situación del fabricante más importante de vidrio de Argentina, que despidió trabajadores, apagó un horno y comenzó a traer artículos del exterior.
Se trata de la histórica fábrica Rigolleau, ubicada en Berazategui, que tiene pérdidas millonarias desde hace un tiempo por la caída del consumo interno y la competencia desigual por el ingreso de productos del extranjero. En la planta hay temor por el futuro.
En los últimos meses, la firma despidió a 100 trabajadores tras comenzar a trabajar con el 60 por ciento de la capacidad instalada por la caída de las ventas. Consecuencia de esto, decidió importar de China su línea de vasos y vajillas.
Esto puso fin a su histórica línea de negocio dirigida al consumo doméstico. Por el momento continuará produciendo envases para alimentos, bebidas, medicamentos y cosmética, así como seguirá su línea farmacéutica con la producción de ampollas y viales.
La empresa es un emblema de la producción nacional y funciona en el sur del conurbano desde hace 120 años, a punto tal que llevó a que Berazategui sea conocida como "la capital nacional del vidrio".
Los números en rojo de Rigolleau
En el último registro fiscal, Rigolleau registró una pérdida neta de $5.596 millones en 2025, que es más del doble de los $2.599 millones del pasivo del ejercicio anterior. En los últimos dos años, la firma acumuló pérdidas por más de $7.000 millones.
En esa línea, las ventas totales alcanzaron $112.088 millones, lo que significa una caída del 19 por ciento en términos reales respecto al ejercicio previo, en el que se recaudaron $139.189 millones. Otro dato que se desprende, es que hubo un despacho físico por 117.452 toneladas, un 11 por ciento abajo en el balance interanual, y que la producción total fue de 114.305 toneladas.
En ese esquema, la histórica empresa opera con alrededor del 60 por ciento de su capacidad, por la caída del consumo interno que no logra recuperarse, lo cual se suma a la caída de las exportaciones. Según los números de la compañía, las ventas al exterior tuvieron una caída del 37,8 por ciento interanual.
