Calzado en crisis: trabajadores de Topper piden volver a la jornada completa

La planta atraviesa una situación crítica por escasez de materia prima y competencia de calzado importado.

10 de marzo, 2026 | 20.17

Producto de la crisis económica que vive el país desde la llegada de Javier Milei al gobierno, un grupo de trabajadores reclama volver a las jornadas laborales completas en una importante fábrica de calzado, pero los dueños afirman que por las condiciones actuales no es posible. 

Se trata de la planta de Topper en Aguilares, Tucumán, que atraviesa un momento complicado que pone en jaque a cerca de 1000 trabajadores. La falta de materia prima, sumada a la caída del consumo interno y la creciente presencia de calzado importado, genera un panorama preocupante para la producción local y las familias que dependen de esta industria.

Luego de que venciera el acuerdo que permitía una reducción en la jornada laboral, con suspensión de trabajo los viernes por la tarde y los sábados, los operarios intentaron volver al horario completo para evitar perder ingresos. Sin embargo, al presentarse en la planta ubicada sobre la Ruta Nacional 38, la empresa les informó que no dispone de insumos suficientes para sostener la producción durante toda la semana.

Según fuentes sindicales de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTICRA) filial local, la gerencia comunicó que el programa productivo solo permite operar con normalidad desde lunes hasta jueves, dejando sin trabajo efectivo los días restantes.

La preocupación de los trabajadores de Topper por su futuro

Esta situación genera una fuerte preocupación entre los empleados, ya que dependen del presentismo para percibir su jornal diario. Un delegado gremial afirmó que “la situación es muy crítica. Los trabajadores no pueden permitirse perder esas jornadas porque implica una quita salarial que ya no se soporta”.

El impacto del conflicto no se limita solo a los empleados, sino que alcanza a cientos de familias del departamento de Río Chico, cuya economía está fuertemente vinculada a la actividad industrial del calzado.

El convenio de emergencia que permitió mantener la actividad con jornada reducida venció el 28 de febrero, y las negociaciones para renovarlo no avanzan, lo que aumenta la incertidumbre en el sector. Ante la falta de respuestas por parte de la empresa, los delegados y la conducción local del gremio buscan concretar una reunión urgente con el Gobierno de Tucumán. La intención es explorar mecanismos de asistencia, mediación o programas que sostengan la industria y eviten despidos masivos.

Mientras tanto, los trabajadores siguen presentándose a sus puestos a pesar de la incertidumbre sobre el futuro inmediato de la planta, que es una de las más importantes de la provincia y un motor clave para la economía regional.

Desde la fábrica aseguran que no tienen insumos para trabajar todos los días.