En un escenario marcado por la crisis económica a nivel nacional, la caída de la producción y la pérdida de puestos de trabajo, el conflicto laboral en la industria textil de la ciudad catamarqueña de Recreo sumó un nuevo capítulo con el despido de ocho trabajadores de la fábrica Tejica. Según indicaron desde el Sindicato Obrero de la Industria del Vestido y Afines (Soiva), la firma notificó la decisión “sin causa”.
El Soiva anunció que llevará el caso a la Justicia al considerar que la empresa aplicó de manera irregular el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que contempla las cesantías por falta de trabajo y permite pagar media indemnización. La secretaria adjunta del gremio, María Villafañe, explicó que los despidos alcanzaron a personal con distinta antigüedad. “Se ha despedido a ocho compañeros, cuatro de los más antiguos y cuatro más nuevos”, aseguró.
“Para que eso tenga validez, ellos tendrían que haber hecho una presentación en el Ministerio del Trabajo”, afirmó Villafañe. Según detalló Canal 12 Misiones, las autoridades “no hicieron nada, solamente ayer llamaron a los compañeros y los despidieron”.
La baja utilización de la capacidad instalada es uno de los indicadores más preocupantes: fábricas con maquinaria detenida, turnos reducidos y menor demanda. Este freno productivo impacta de lleno en la estabilidad laboral, ya que el empleo es el punto más sensible de la crisis.
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Los problemas en Tejica, como en el resto del sector, vienen de arrastre. En marzo, los trabajadores realizaron un paro por falta de pago de salarios, y en junio volvieron a paralizar actividades ante el atraso en el pago de haberes correspondientes a mayo. La empresa había pasado de 120 a 95 trabajadores desde el cambio de dueños ocurrido hace siete años, según había detallado Villafañe en declaraciones anteriores.
La referente sindical también denunció una situación aún más delicada en la firma Sabri, otra textil de la ciudad: “Están dejando a la gente que estaba contratada sin trabajo, pero las están llamando a trabajar en negro. Con la necesidad que hay, ¿qué va a hacer la gente?”, preguntó.
Una histórica textil proveedora de Nike y Puma entró en concurso preventivo
Una de las principales fabricantes de telas del país y proveedora histórica de marcas internacionales como Nike, Puma y Under Armour, ingresó en concurso preventivo de acreedores. Amesud, empresa del reconocido empresario coreano Yael Kim, declaró la cesación de pagos y reconoció un fuerte deterioro financiero que compromete su continuidad.
La medida fue dispuesta por el Juzgado Comercial N.º 22, Secretaría N.º 44, a cargo del juez Guillermo Pesares, luego de que la empresa presentara un pasivo concursal de 12.156 millones de pesos frente a activos valuados en aproximadamente 25.269 millones.
Con más de 30 años de trayectoria, Amesud logró posicionarse como una de las compañías textiles más importantes del país. Su prestigio dentro del sector fue tal que Kim, uno de sus fundadores, llegó a presidir la Fundación ProTejer, una de las entidades más representativas de la industria nacional. Sin embargo, el escenario cambió drásticamente durante los últimos años. En la presentación judicial, la firma describió su situación como un "descalabro financiero de gran relevancia", producto de una combinación de factores que deterioraron progresivamente su actividad.
Entre las principales causas mencionó la imposibilidad de trasladar el incremento de los costos a los precios finales, la pérdida de liquidez, la fuerte caída del consumo y el impacto que generó la apertura de las importaciones sobre la producción nacional. La empresa también cuestionó la reducción de aranceles y la flexibilización de distintos regímenes de importación, entre ellos el sistema courier, que facilitaron el ingreso masivo de productos comercializados por plataformas internacionales como Temu y Shein.
La retracción de la actividad obligó además a realizar un fuerte ajuste en la estructura laboral. De acuerdo con la documentación presentada ante la Justicia, la empresa pasó de contar con 389 empleados en enero de 2024 a solamente 173 trabajadores en la actualidad, una reducción superior al 50 por ciento de su plantilla.
A ello se suman deudas con proveedores nacionales e internacionales, compromisos impositivos, obligaciones previsionales, pasivos financieros y laborales, en un contexto que dejó prácticamente paralizada la planta de 30.000 metros cuadrados ubicada en el partido bonaerense de San Martín, donde hoy funcionan apenas algunas líneas de producción.
