El intento de abuso que sufrió una nena de 7 años en la localidad de Campo Grande, en Misiones, mantiene conmocionada a toda la comunidad. Poco después de los hechos, Micaela G., la madre de la menor, habló del profundo impacto emocional que causó el ataque en su hija.
"No quiere salir de la casa y se desespera si el papá está lejos", expresó la mujer en diálogo con El Territorio. Además, reconstruyó los hechos y contó cómo los gritos de la nena fueron indispensables para evitar una tragedia mayor.
La mujer relató que la niña salió sola en dirección al kiosco de su abuela materna, ubicado a una cuadra, para comprar galletitas para sus hermanos. "D. nunca sale sola, pero los hermanos no quisieron ir y no me avisó. En un momento escuché como un grito ahogado y pensé en ella. Le dije a mi esposo: 'Algo le pasó a D.'. Pensé que por ahí le habían salido unos perros que el día anterior andaban por la calle", resumió la madre.
Los gritos
Las cámaras de seguridad de la zona registraron el momento en que el adolescente de 17 años interceptó a la menor mientras caminaba por la calle. En un primer momento se acercó a ella y la saludó, pero segundos después volvió a aparecer en las imágenes con la nena en brazos.
Allí comenzó un forcejeo. Según el relato de la madre, la niña nunca dejó de resistirse: "Ella vio el cuchillo y el tipo le dijo que si gritaba la iba a hincar. Aparte, le tapaba la boca, pero igual no quedó quieta y gritó lo más fuerte que pudo para pedir auxilio".
En simultáneo, el padre salió desesperado a buscarla. Cuando escuchó un nuevo pedido de ayuda, corrió hasta el lugar y obligó al agresor a soltar a la menor. "Ahí empezó a correr, pero no lo llegó a alcanzar al degenerado. Hoy digo que menos mal que no le agarró, porque sino, el que estaría preso sería mi esposo", expresó la mujer.
MÁS INFO
El miedo después del ataque
Más allá de que el desenlace evitó una tragedia mayor, el intento de abuso dejó profundas secuelas emocionales en la nena y en toda su familia. La madre contó que la pequeña cambió por completo sus hábitos y que convive con un temor constante.
"Ella quedó muy mal. No quiere salir afuera de la casa y se desespera si el papá está lejos", relató Micaela G. y recordó un momento que la conmovió: "A la noche fui a la iglesia y me pidió que ore por ella para que el hombre malo no le haga nada".
El adolescente de 17 años fue detenido horas después del ataque gracias a la denuncia realizada por el padre de la víctima y al análisis de las cámaras de seguridad. Actualmente permanece alojado en el Centro Modelo de Asistencia y Seguimiento de Niños, Niñas y Adolescentes (Cemoas) de Oberá.
El Juzgado Correccional y de Menores avanza con la investigación de la causa, caratulada provisoriamente como abuso sexual simple gravemente ultrajante agravado por el uso de arma.
