En el mundo del asado, existen trucos que se pasan de generación en generación y que hacen la diferencia a la hora de cocinar. Más allá de los consejos clásicos como usar sal gruesa o limpiar la parrilla con cebolla, hay un recurso menos conocido pero muy útil: tirar cáscaras de papa sobre las brasas.
Estas cáscaras, que habitualmente terminan en la basura, tienen una particularidad importante. Por su contenido de humedad y almidón, al contacto con las brasas no se prenden ni se consumen rápido como otros materiales más secos. En cambio, se queman lentamente, generando un efecto que puede ser clave para controlar el fuego.
El secreto está en el momento justo para usarlas. Cuando el fuego ya está estable y la carne en proceso de cocción, arrojar algunas cáscaras sobre las brasas ayuda a moderar las llamas sin necesidad de mover la carne ni enfriar demasiado el calor. Usarlas al principio, cuando el fuego está muy alto, no sirve porque se consumen rápido y no aportan nada.
Uno de los problemas más comunes en el asado es el fuego repentino que generan las gotas de grasa al caer sobre el carbón. Estas llamas pueden quemar la superficie de la carne y dejar un gusto amargo que arruina la preparación. En ese sentido, las cáscaras de papa actúan como un amortiguador natural que reduce la intensidad de esas llamas sin apagar el calor necesario para cocinar.
Además, al quemarse lentamente, desprenden un humo suave que no invade el sabor de la carne, a diferencia de otros elementos que se pueden improvisar para controlar el fuego. Esto hace que sean una opción práctica y funcional para quienes buscan mantener el control sin afectar el sabor.
Otra ventaja es que este truco permite darle un uso práctico a las cáscaras de papa, evitando desperdicios. Guardarlas antes de empezar el asado y usarlas cuando sea necesario puede ser un recurso simple y efectivo para manejar mejor las brasas.
Claro que no se trata de un método infalible ni reemplaza la experiencia ni la técnica para hacer un buen asado. Pero sí puede ser una ayuda extra para controlar las llamas en momentos complicados, evitando que el fuego se descontrole y la carne termine quemada.
Cuidado con las papas: las dos señales de alerta para evitar una intoxicación
La nutricionista Lauren Harris-Pincus explicó en declaraciones a EatingWell que las papas pueden volverse tóxicas cuando están verdes o con brotes, ya que tienen una mayor concentración de glicoalcaloides.
"Todas las papas contienen dos tipos de glicoalcaloides, ambas toxinas naturales, llamadas solanina y chaconina. Aunque toda la papa contiene estos glicoalcaloides, la concentración es mayor en los ojos, la piel verde y los brotes que se forman”, detalló la especialista.
Si bien algunas personas optan por cortar estas partes afectadas, como las zonas verdes bajo la cáscara o los brotes, es clave tirar la papa por completo, ya que los expertos advierten que las sustancias tóxicas se encuentran en todo el tubérculo. Cortar las partes afectadas solo reduce la exposición, pero no elimina el riesgo de intoxicación alimentaria.
