Sin abogado y a la espera de escuchar la acusación: así pasa las horas “Pequeño J” tras la extradición

Tony Janzen Valverde está acusado de ser una de las piezas principales en el entramado por el triple crimen de Florencio Varela. Una vez en Buenos Aires quedará detenido en una unidad de la Policía Federal y se espera que enfrente a la Justicia el martes por la mañana. 

04 de mayo, 2026 | 19.45

La llegada de Tony Janzen Valverde Victoriano, conocido como “Pequeño J”, desde Perú —donde fue detenido el 30 de septiembre pasado en Pucusana— será un paso clave para avanzar con el expediente por el brutal crimen de Morena, Brenda y Lara, ocurrido el 19 de septiembre de 2025 en Florencio Varela. La investigación busca recomponer la estructura criminal que operaba vendiendo estupefacientes, con vínculos en barrios de emergencia de la Ciudad de Buenos Aires y distintos eslabones en el Conurbano.

Esa estructura, según la pesquisa, fue víctima del robo de droga o dinero y la respuesta fue cometer uno de los crímenes más violentos en la historia de nuestro país. Según se pudo reconstruir, las víctimas fueron convencidas de asistir a una fiesta y subieron a una camioneta donde los criminales las secuestraron; luego las llevaron a una casa, las torturaron y las asesinaron para, finalmente, descartar los cuerpos en una fosa improvisada en el patio de la misma vivienda.

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En plena investigación, fuentes cercanas al expediente confirmaron a El Destape que las autopsias demostraron que las jóvenes sufrieron violencia extrema. Fueron atacadas con armas blancas, mutiladas, asfixiadas y finalmente enterradas en el patio. Después, los asesinos se deshicieron del vehículo en el que las trasladaron quemándolo muy cerca de la escena del crimen. Además, hubo un dato que trascendió casi desde el minuto cero del hallazgo de los cuerpos: los crímenes habrían sido filmados y transmitidos a través de grupos cerrados de una red social, con el objetivo de amedrentar y dejar un mensaje mafioso tanto hacia dentro como hacia fuera de la banda. Después de los asesinatos, algunos de los acusados de la brutal masacre escaparon con destino a Bolivia y Perú. Entre ellos estaba “Pequeño J”, identificado como uno de los líderes de la banda, y Matías Agustín Ozorio, su mano derecha. Finalmente, ambos fueron detenidos en Perú; si bien Ozorio fue rápidamente trasladado a nuestro país, la extradición de Valverde Victoriano se demoró debido al proceso judicial, ya que el acusado se negó a que ocurriera de manera voluntaria.

En la tarde-noche del lunes, “Pequeño J” llega a nuestro país y será trasladado a una sede de la Policía Federal a la espera de escuchar la acusación y el ofrecimiento de declarar ante la Justicia argentina. Ese procedimiento ocurriría en la mañana del martes y, en principio, será de forma virtual, por lo que no habrá traslado ni se verá aquella imagen de varios patrulleros y policías ante la fiscalía, como sucedió durante las declaraciones de los otros 11 detenidos en la causa. Para esto, “Pequeño J” debe reunirse con un abogado, según dicta el Código Procesal argentino, pero hasta el momento —según aseguran fuentes de la investigación— nadie se presentó como defensor particular del joven peruano, por lo que esa representación sería llevada adelante por una defensa oficial. De esta forma, las mismas fuentes sostienen que “seguro se negará a declarar, pero escuchará la acusación y las pruebas que hay en su contra”. Luego se determinará dónde queda alojado bajo prisión preventiva.

Frente a la hipótesis de la negativa a declarar, todavía resuenan en el expediente las palabras de “Pequeño J” cuando era trasladado tras ser detenido en Perú: “Nos están echando la culpa nada más, no matamos a nadie”. De aquella imagen del acusado a la de hoy, su fisonomía ha cambiado. Se lo vio con la cabeza rapada y con una actitud menos desafiante que cuando fue capturado, y mucho más distante de esa imagen violenta que describen otros detenidos en la causa.

El reclamo de las víctimas

Más allá de la expectativa por la declaración de “Pequeño J”, las familias de las víctimas volvieron a reclamar ante la Justicia por la “falta de mérito” que se dictó sobre Joseph Freyser Cubas Zavaleta, sindicado como una de las mentes tras los asesinatos. Zavaleta estaba preso cuando se cometió la masacre, pero habría coordinado los homicidios y fue señalado como una de las personas que recibió el video-mensaje. Sin embargo, el apodado “Señor J” seguirá detenido, ya que enfrenta otra causa judicial vinculada al narcotráfico. Además, las familias se mostraron en contra de la posibilidad del cese de la prisión preventiva de Iara Daniela Ibarra y Maximiliano Andrés Parra, detenidos en la casa de Florencio Varela tras presuntamente limpiar la escena de los crímenes.

Con 11 detenidos y a la espera de la indagatoria a Tony Janzen “Pequeño J” Valverde Victoriano —acusado de privación ilegal de la libertad coactiva agravada y homicidio criminis causa agravado por violencia de género, premeditación, ensañamiento y alevosía—, la causa sigue su trámite con la búsqueda de otros dos identificados que están señalados como sospechosos de haber participado en la masacre. Mientras se avanza hacia el posible juicio oral, Alex Ydone Castillo y Manuel David Valverde Rodríguez (tío de “Pequeño J”) se han convertido en los objetivos principales de la investigación para terminar de esclarecer quiénes y por qué mataron a Brenda, Morena y Lara.

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Leo García