En el marco del Día Mundial del cáncer de riñón, hablamos de una afección de la salud que, en muchos casos, puede avanzar sin dar señales en sus primeras etapas. Generando consciencia sobre ello, se busca que los diagnósticos no lleguen tarde y de manera inesperada.
El principal desafío es justamente que "el cáncer de riñón suele ser una enfermedad silenciosa. En sus primeras etapas puede no generar molestias ni síntomas específicos, por lo que muchas veces se detecta durante estudios solicitados por otras razones o en controles médicos de rutina", explicó la nefróloga Cecilia Vitale.
Se estima que entre el 20% y el 30% de los casos se diagnostican cuando la enfermedad ya se encuentra en estadios avanzados, una situación que puede limitar las opciones terapéuticas.
Cuáles son los síntomas a los que hay que prestar atención
Los riñones cumplen funciones fundamentales para el organismo como filtrar la sangre, eliminar sustancias de desecho a través de la orina, regular el equilibrio de líquidos y minerales, participar en el control de la presión arterial y contribuir a la producción de glóbulos rojos.
Cuando se desarrolla un tumor renal, las células comienzan a multiplicarse de forma descontrolada. En las etapas iniciales suele no haber síntomas, pero cuando la enfermedad progresa pueden aparecer señales de alerta como sangre en la orina, dolor persistente en la zona lumbar, pérdida de peso sin explicación, cansancio extremo, disminución del apetito o fiebre sin causa aparente.
En esa línea, Vitale señaló que existen personas con mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad. Entre los principales factores se encuentran la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad, el tabaquismo, los antecedentes familiares de enfermedad renal o cáncer de riñón y la enfermedad renal crónica. "Las personas que presentan alguno de estos factores deberían mantener controles periódicos y consultar con un especialista para evaluar la salud de sus riñones, incluso cuando se sienten bien", subrayó la doctora.
MÁS INFO
La importancia de la prevención
Como el cáncer de riñón puede evolucionar sin síntomas, los controles médicos adquieren un papel trascendental. Dependiendo de la edad, los antecedentes y los factores de riesgo de cada paciente, el profesional puede indicar análisis de sangre y de orina, estudios de función renal, ecografías, tomografías computadas o hasta resonancias magnéticas. Muchos de estos estudios permiten detectar alteraciones antes de que aparezcan manifestaciones clínicas, favoreciendo un diagnóstico precoz y un tratamiento oportuno.
A su vez, los especialistas recomiendan adoptar hábitos saludables para proteger la función renal, como controlar la presión arterial y la glucemia, mantenerse bien hidratado, reducir el consumo de sal, llevar una alimentación equilibrada, realizar actividad física de manera regular, evitar el tabaquismo y no automedicarse, especialmente con analgésicos.
"La mejor herramienta frente al cáncer de riñón sigue siendo llegar antes que la enfermedad. Los controles periódicos y los estudios indicados por el médico permiten detectar alteraciones cuando todavía no generan síntomas y ampliar las posibilidades de tratamiento y seguimiento", sintetizó la nefróloga.
