Estuvo 40 años guardado en un cajón y acaban de descubrir que es el primer dinosaurio hallado en la Antártida

Un fósil que permaneció 40 años olvidado en un cajón del British Antarctic Survey (BAS) en Cambridge fue identificado como el primer hueso de dinosaurio hallado en la Antártida. De qué se trata.

15 de julio, 2026 | 10.00

Un fósil que permaneció 40 años olvidado en un cajón del British Antarctic Survey (BAS), el centro antártico con sede en Cambridge, al este de Inglaterra, fue identificado como el primer hueso de dinosaurio hallado en la Antártida.

El espécimen fue descubierto originalmente en 1985, pero en ese momento el equipo de expertos no estaba seguro de qué se trataba, por lo que quedó guardado en la colección de geología del BAS sin mayor atención.

Sin embargo, décadas después, un paleontólogo del centro decidió revisar el material acumulado y se topó con una pieza que cambiaría la historia de la paleontología antártica.

El responsable de colecciones del BASMark Evans, encontró recientemente el fósil entre miles de especímenes traídos de expediciones a la Antártida a lo largo de las décadas. "A veces, cuando empiezas a preguntarte 'qué habrá en este cajón', te topas con algo y piensas: 'Ah, esto parece interesante'", comentó en declaraciones a la prensa.

El espécimen había sido recolectado originalmente en la isla James Ross y su descubrimiento quedó registrado en el cuaderno de campo del geólogo Mike Thomson. Junto a un pequeño boceto del fósil, fechado el 9 de diciembre de 1985, Thomson anotó: "Vértebra de reptil grande", señalando que tenía unos 10 centímetros de ancho.

Evans cree que el equipo que lo halló probablemente pensó que el fósil pertenecía a un reptil marino, una suposición lógica dada la abundancia de esos animales en los registros fósiles de la región.

La confirmación: una vértebra de titanosaurio

Sin embargo, en cuanto lo vio, Evans se dio cuenta de que la vértebra tenía un aspecto muy propio de los dinosaurios, por lo que pidió la opinión del profesor Paul Barrett, del Museo de Historia Natural de Londres, para confirmar el hallazgo.

"Aunque a simple vista no llame mucho la atención, tiene una forma realmente distintiva", dijo Barrett. "En cuanto lo vi, supe a qué nos enfrentábamos... Estaba totalmente seguro de que se trataba de un titanosaurio", afirmó. Y agregó: "Se trata de una combinación de características totalmente única en este tipo de dinosaurios".

Los paleontólogos ahora han estudiado el espécimen y han confirmado que se trata de una vértebra de la cola de un tipo de dinosaurio llamado titanosaurio, un grupo que incluía a los dinosaurios más grandes que jamás hayan caminado sobre la Tierra.

Hasta la fecha, se han identificado más de 100 especies de titanosaurios en todo el mundo. Todos estos eran herbívoros cuadrúpedos que poseían cuellos muy largos —lo que les permitía alcanzar las copas de los árboles— y largas colas que actuaban como contrapeso. Los titanosaurios de mayor tamaño superaban los 35 metros de longitud y pesaban unas 60 toneladas.

Un continente que no siempre fue blanco

Este importante hallazgo permite conocer cómo vivían estos animales en lo que actualmente es el continente blanco, pero que en tiempo de los dinosaurios estaba cubierto por bosques y selvas tropicales, libre de hielo y atravesado por un clima cálido.

La Antártida actual, con sus temperaturas extremas y su capa de hielo permanente, es muy diferente al paraíso tropical que fue hace millones de años. La presencia de titanosaurios en el continente austral confirma que la región era un ecosistema vibrante y diverso, capaz de sostener a algunas de las criaturas más grandes que jamás existieron.

El descubrimiento del primer hueso de dinosaurio en la Antártida abre nuevas preguntas sobre cómo estos animales llegaron al continente y cómo lograron adaptarse a las condiciones cambiantes del planeta.

Los investigadores continúan estudiando el fósil para obtener más información sobre la vida de los titanosaurios en el extremo sur del mundo, mientras el BAS y el Museo de Historia Natural trabajan en nuevos proyectos de exploración en la región. Lo que comenzó como un fósil olvidado en un cajón durante cuatro décadas se convirtió en una pieza clave para entender la historia de la vida en la Antártida y el papel que jugaron los dinosaurios en la configuración de los ecosistemas del pasado.