El caso Camila, la niña que inspiró la ley de muerte digna en Argentina y que resurge por Noelia Castillo

Quién era Camila y cuál fue la lucha de sus padres por transformar la legislación en Argentina sobre el final de la vida.

27 de marzo, 2026 | 14.11

En los últimos días, la eutanasia se ha puesto en debate en todo el mundo tras conocerse el caso de Noelia Castillo Ramos, una joven española de 25 años que quedó parapléjica en 2022 y llevó adelante un extenso proceso judicial para poder decidir sobre el final de su vida. Su padre se oponía a la petición y las instituciones lo respaldaban, por lo cual el litigio se volvió más largo y complejo

La eutanasia se define como “el procedimiento médico que consiste en poner fin a la vida de una persona que padece una condición de salud irreversible que le provoca un sufrimiento físico o psicológico profundo y persistente”. En Argentina actualmente hay 3 proyectos de ley en el Congreso para regular la eutanasia, pero aún no fueron tratados.

Lo que sí tenemos en Argentina es una ley de muerte digna, que fue impulsada tras la notoriedad del caso de Camila, una niña que permaneció en estado vegetativo desde su nacimiento y que, tras una larga lucha que incluyó cambiar el marco normativo, sus padres pudieron desconectar legalmente su respirador.

El caso que transformó la legislación en Argentina

El caso de Camila, una niña que permaneció en estado vegetativo permanente desde su nacimiento, fue el que marcó un antes y un después en el debate sobre el final de la vida en Argentina y la clave para la formulación de la ley de muerte digna.

Camila había sufrido graves secuelas al nacer, como consecuencia de una mala praxis en el parto. La falta de oxígeno le provocó un paro cardiorrespiratorio y, aunque logró ser reanimada, el daño neurológico fue irreversible. Desde entonces, vivió durante tres años conectada a un respirador en el Centro Gallego, sin posibilidades de recuperación.

Durante ese tiempo, su madre Selva Herbón la visitó de manera diaria. Distintos comités de bioética coincidían en que su estado era irreversible, pero como no había una legislación específica, los médicos no podían retirarle el soporte vital. En ese momento podía ser considerado un delito tomar esa decisión.

Los padres de la niña iniciaron una intensa campaña para impulsar una ley que reconociera el derecho de los pacientes, o de sus familiares, a rechazar tratamientos que prolongaran artificialmente la vida en casos irreversibles. El reclamo llegó al Congreso y fue acompañado por otros casos similares, que derivaron finalmente en la sanción de la ley de muerte digna.

La muerte digna de Camila

Una vez aprobada y reglamentada la ley, los padres de Camila solicitaron formalmente que se le retirara el soporte vital y que no se le practicaran más intervenciones invasivas a su hija. Tras evaluar el caso, el equipo médico accedió al pedido y se llevó adelante el procedimiento.

El 7 de junio del 2012 desconectaron de manera gradual el respirador permanente que tenía la niña. Camila falleció el día después, a raíz de un paro cardiorrespiratorio que fue considerado no traumático.

Su caso expuso el vacío legal existente hasta ese momento e impulsó un cambio histórico. La ley de muerte digna marcó un precedente muy importante en Argentina, por el respeto a la autonomía y la dignidad en el final de la vida. Generó debates necesarios y se convirtió en una herramienta de ampliación de derechos.