“No me dijo eso”, “estás exagerando”, “siempre entendés todo mal”. Frases que pueden parecer discusiones comunes de pareja, pero que, repetidas en el tiempo, terminan erosionando la confianza personal y la percepción de la realidad. Ese mecanismo tiene nombre y es conocido como gaslighting.
Se trata de una forma de manipulación psicológica en la que una persona logra que la otra dude de sus propios recuerdos, emociones, decisiones e incluso de su cordura. Es una violencia silenciosa, muchas veces difícil de detectar, pero profundamente dañina.
El término proviene de la obra teatral Gas Light, escrita por el dramaturgo británico Patrick Hamilton y luego llevada al cine por George Cukor con Ingrid Bergman como protagonista. Allí, un hombre manipula a su esposa haciéndole creer que está perdiendo la razón, incluso negando cambios evidentes como la intensidad de la luz de gas en la casa.
El psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin explica que en estos vínculos es frecuente escuchar frases como: “me da vuelta las cosas, termino dudando de lo que dije” o “al final siempre parece que él tiene razón”.
La violencia psicológica más común en Argentina
Aunque muchas veces el gaslighting no se denuncia con ese nombre, forma parte de la violencia psicológica, una de las formas más frecuentes dentro de la violencia de género y doméstica en Argentina.
Según la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema, durante 2025 se registraron 18.014 atenciones, un 5% más que el año anterior. La violencia psicológica apareció en el 96% de los casos, siendo la modalidad más recurrente, y el vínculo predominante fue el de pareja o expareja (45%).
Además, un informe especial sobre vínculos de pareja y expareja reveló que, entre 2020 y 2024, el 99% de las 25.119 mujeres que acudieron a la OVD sufrió violencia psicológica. El 65% reportó episodios diarios o semanales.
En Corrientes, otro relevamiento judicial mostró que en 2025 se registraron 5.331 casos de violencia familiar y de género: el 91% de las víctimas fueron mujeres y la violencia psicológica fue la más denunciada.
Gaslighting intencional e involuntario
Según Ghedin, existen dos formas principales de presentación.
Gaslighting intencional
Aquí hay planificación. La persona busca dominar emocionalmente a su pareja hasta volverla dependiente, vulnerable y sin criterio propio. Suele ocurrir con perfiles manipuladores que necesitan reafirmarse controlando al otro. Las víctimas más frecuentes son personas con rasgos de dependencia emocional, miedo al abandono o baja autoestima.
“El objetivo siempre es obtener un beneficio: sentirse poderoso, ejercer control o incluso conseguir ventajas económicas”, señala el especialista. En algunos casos, el control llega a niveles extremos: desde imponer exigencias sociales y estéticas hasta manipulación sexual o sometimiento emocional prolongado.
Gaslighting involuntario
Aunque no haya una estrategia consciente, puede resultar incluso más destructivo. Se expresa en pequeñas acciones cotidianas: invalidar opiniones, minimizar emociones, sembrar culpa o hacer sentir incapaz al otro.
Frases como “te lo dije y no me escuchaste”, “siempre hacés todo mal” o “sin mí no sabrías qué hacer” se vuelven habituales y van debilitando la seguridad personal.
Uno de los aspectos más difíciles de romper es la codependencia. Ghedin explica que muchas parejas “encastran” desde sus propias carencias, uno necesita dominar y el otro necesita aprobación. Esa dinámica puede reproducir modelos familiares aprendidos durante años.
Por eso, incluso cuando la relación termina, muchas personas siguen buscando a su ex pareja, revisando sus redes, hablando ocasionalmente o esperando que cambie. No siempre es amor, muchas veces es dependencia emocional.
Cómo detectar si estás viviendo gaslighting
Hay señales que suelen repetirse:
- Te cuestionás constantemente si exagerás.
- Sentís culpa incluso cuando no hiciste nada malo.
- Pedís perdón todo el tiempo.
- Dudás de tus recuerdos o decisiones.
- Tu pareja minimiza tus emociones.
- Te sentís cada vez más inseguro/a.
- Dejaste de confiar en tu propio criterio.
Como describen muchas personas en foros y experiencias compartidas, “las banderas rojas se naturalizan y después parece tarde”.
