"No me da vergüenza decir que fui una ciruja", remarca Florencia Barandiaran al contar su historia. Si bien hoy es dueña de la marca de ropa Flor de Seda, que tiene su local en Burzaco, su primer acercamiento a la moda fue vendiendo ropa usada que juntaba en las calles de Buenos Aires.
Florencia tenía solo 16 años cuando llegó desde Córdoba a Longchamps. Tiempo después conoció a Julio Montiel, con quien tuvo un hijo y formó una familia. Empujados por la necesidad, ambos salieron a trabajar a la calle. "Nosotros juntábamos ropa, nos donaban; a veces la encontrábamos. Íbamos a la feria con una sábana y la poníamos en el suelo", recordó en un video que compartió en redes sociales.
Y señaló: "No nos olvidamos de dónde venimos, de cuando nos parábamos en la esquina y decíamos '¿Puede ser que va a llover?' porque si llovía no podíamos tirar la manta y eso era con lo que comíamos".
De barbijos a prendas con diseños únicos: cómo nació Flor de Seda
El cambio en su vida llegó cuando Julio, su marido, le regaló su primera máquina de coser. Florencia aprendió a hacer barbijos con videos de YouTube. "Así arrancamos, hicimos barbijos. "Impresionante cómo los vendimos, le vendimos a todo el mundo, a la Policía, les llevamos a los bomberos... creo que todo Burzaco tenía nuestros barbijos", comentó.
"Se me prendió la lamparita de abrir un Instagram", contó al señalar que así nació su idea de comenzar a venderlos. La emprendedora los llamó barbijos de Mortal Kombat debido al diseño con una especie de piquito en la nariz.
Después empezó a probar con otros productos, como la ropa interior. Le vendió un conjunto a una clienta, que luego le pidió una pollera negra con botones. "Yo tenía miedo porque no sabía si le iba a quedar bien o no. Me salió re bien, gracias a Dios. Esa fue mi primera venta y pensé 'tengo que empezar, me tengo que largar porque esto es lo que me gusta'", manifestó.
Así empezó a pensar en grande y nació Flor de Seda, su marca de ropa de alta costura. "Es como un sueño, algo que nunca pensé que iba a lograr", remarcó. Y admitió: "Yo antes no daba dos pesos por mí, no me tenía fe para nada, ni para hacer un emprendimiento".
"No me da vergüenza decir que fui ciruja"
Visiblemente emocionada, sostuvo en el video que su familia vino "desde abajo". "Siempre fuimos humildes, hasta el día de hoy, a pesar de que gracias a Dios tenemos una empresa formada y el sustento para nuestra familia".
Además de remarcar que no se olvida de dónde viene, la emprendedora aseguró: "No me da vergüenza decir que fui una ciruja". "No me importa quién era antes, me importa quién soy hoy y hoy soy Flor de Seda", concluyó.
