Iba a casarse, murió atacado por un león y su historia dio origen a una famosa leyenda porteña

La leyenda de la Casa de los Leones es un clásico del barrio porteño de Barracas.

09 de julio, 2026 | 19.00

Buenos Aires está llena de historias que parecen sacadas de una película de terror. Casas antiguas, familias millonarias, amores trágicos y relatos que sobrevivieron al paso del tiempo forman parte de las leyendas urbanas de la ciudad. Pero pocas tienen un final tan inesperado como la de la mansión de Barracas, donde un casamiento terminó en una tragedia protagonizada por un león.

La historia tiene como protagonista a Eustoquio Díaz Vélez, hijo, un hombre de fortuna que a fines del siglo XIX adquirió una imponente casona de estilo francés en una zona que, por aquellos años, era elegida por las familias más ricas de Buenos Aires para construir sus casas quintas.

La Casa de los Leones se transformó en una leyenda urbana.

Heredero de una importante riqueza familiar, Díaz Vélez era conocido por sus gustos extravagantes. Su padre, el general Eustoquio Díaz Vélez, fue una figura importante de la historia argentina por su participación en las Invasiones Inglesas y en el Ejército del Norte junto a Manuel Belgrano. Pero su hijo quedó en la memoria colectiva por su curiosa obsesión por los leones.

Según cuenta la leyenda, el millonario temía que los delincuentes ingresaran a su propiedad durante la noche porque la casa estaba alejada del centro de la ciudad. La solución que encontró fue tan insólita como peligrosa, y es que mandó traer tres leones desde África para que protegieran el lugar.

Durante el día, los animales permanecían encerrados en jaulas, pero por las noches recorrían el jardín de la mansión. La presencia de los felinos se convirtió en una de las grandes rarezas de la propiedad, hasta que una celebración familiar cambió para siempre la historia de la casa.

El casamiento que terminó en tragedia

La noche del compromiso de una de las hijas de Díaz Vélez, la mansión estaba llena de invitados. Como indicaba la tradición de la época, la reunión se realizó en la casa de la novia y todo estaba preparado para una velada inolvidable. Los leones debían permanecer encerrados, pero un descuido hizo que una de las jaulas quedara mal cerrada. En medio de la música y la celebración, nadie advirtió que uno de los animales había escapado y se movía por el jardín.

El momento más esperado de la noche se transformó en una escena de horror. Mientras el novio colocaba el anillo a su futura esposa, el león apareció entre las plantas y se lanzó contra él. Los gritos de los invitados alertaron a Díaz Vélez, quien corrió hasta su despacho, tomó una escopeta y disparó contra el animal. El león murió en el acto, pero nada pudo hacerse por el joven, que falleció en ese instante.

Pero la tragedia no terminó allí. Según el relato popular, la hija de Díaz Vélez quedó devastada por la pérdida de su amado y tiempo después decidió quitarse la vida. El millonario, hundido en una profunda tristeza, continuó con su fascinación por los felinos y mandó construir esculturas de leones para decorar el jardín. Una de ellas, aseguran quienes conocen la historia, representa a un león atacando a un hombre.

La casona todavía permanece en pie y, con el paso de los años, su historia se transformó en una de las leyendas más conocidas de Buenos Aires. Actualmente funciona como sede de una fundación, pero quienes pasaron la noche allí aseguran haber escuchado extraños sonidos. Algunos hablan de gritos desgarradores que parecen venir del jardín, mientras que otros dicen haber oído llantos de una mujer.