La Justicia de San Juan confirmó la condena contra una odontóloga, que en el 2017 le extrajo 12 dientes a un nene de cinco años sin el consentimiento de sus padres. La profesional fue sentenciada a un año de prisión en suspenso y a un año de inhabilitación para ejercer, en el marco de una causa por lesiones culposas.
La decisión quedó firme esta semana, después de que la Corte de Justicia provincial rechazara un recurso de casación presentado por la defensa y ratificara el fallo dictado en el mes de marzo del 2025.
Las graves consecuencias de la intervención sin autorización
El hecho ocurrió cuando el niño fue llevado por sus padres a un centro de salud debido a un cuadro de dolor dental y fiebre alta. Después de una primera atención en el Hospital Rawson y de una posterior internación en un sanatorio privado, la familia consultó a la odontóloga María Romina Pellice para resolver el problema.
Según se determinó en la causa, la profesional indicó una intervención quirúrgica bajo anestesia general para extraer una muela afectada. Sin embargo, durante el procedimiento realizado en el Sanatorio CIMYN, decidió retirar 12 piezas dentales sin informar previamente ni contar con la autorización de los padres.
Al finalizar la cirugía, el nene había perdido casi toda su dentadura, conservando solo dos muelas superiores definitivas y algunos dientes frontales. Las pericias posteriores indicaron que no todas las extracciones eran necesarias: varias piezas estaban sanas y otras podían haber sido tratadas de manera menos invasiva.
A posteriori, el niño sufrió secuelas físicas y psicológicas que impactaron en su desarrollo incluyendo dificultades para alimentarse, problemas en el crecimiento dental y la necesidad de tratamientos prolongados de ortodoncia y acompañamiento psicológico.
El extenso proceso judicial
El caso derivó en una causa judicial que se extendió durante algunos años, con resoluciones que fueron revisadas y anuladas hasta llegar a la sentencia definitiva. El 19 de marzo del 2025, la jueza Ana Carolina Parra dictó finalmente la condena, que ahora fue confirmada por el máximo tribunal provincial.
Durante el proceso, la familia expuso el impacto que la intervención tuvo en la vida del niño. Su padre relató que, además de los problemas de salud, el menor sufrió situaciones de bullying en el ámbito escolar y atravesó dificultades para comunicarse y comprender lo sucedido.
También detalló los cambios que debieron afrontar como familia debido a los tratamientos médicos y psicológicos que requirieron. La imposibilidad de masticar correctamente obligó a modificar la alimentación del niño, lo que derivó en otros trastornos digestivos que afectaron su desarrollo.
Actualmente, el niño tiene 13 años y logró recuperar parte de su dentadura permanente, aunque el proceso fue largo y complejo. “Es un resiliente”, expresó su padre y agregó: “Lo único que queríamos era que se hiciera justicia”.
