En la madrugada del jueves un megaoperativo judicial y municipal marcó el final de la “Saladita de la Bristol”, un centro de venta informal que funcionaba desde hacía más de 25 años en pleno corazón de Mar del Plata. El procedimiento fue ordenado por la Justicia Federal en el marco de una causa por violación a la Ley de Marcas y evasión fiscal.
Según fuentes oficiales, más de 350 efectivos de Prefectura, Policía Bonaerense y fuerzas federales participaron en el despliegue. La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) impulsó la investigación que derivó en el allanamiento, con el objetivo de determinar el origen de la mercadería.
Durante el procedimiento se secuestraron miles de prendas y calzados presuntamente falsificados, embalados en bolsas y registrados en actas. El juez federal Santiago Inchausti dispuso la demolición inmediata de las estructuras, lo que se concretó con maquinaria pesada de la Municipalidad. “Se trata de recuperar un espacio público ocupado de manera ilegal durante décadas”, señaló el intendente interino Agustín Neme.
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La feria se extendía desde la peatonal San Martín hasta Rivadavia, ocupando la rambla y parte de la playa Bristol. Los puestos, más de 170 estructuras de chapa y madera, fueron derribados en pocas horas, dejando escombros sobre la arena. Varios feriantes intentaron resistir el operativo, permaneciendo en “guardia” durante la madrugada, pero fueron desalojados por las fuerzas de seguridad.
La postura de los vendedores de La Saladita de La Bristol
El Sindicato de Vendedores Ambulantes (Sivara) anunció una manifestación frente a la Municipalidad en rechazo a la medida. “Nos dejaron sin trabajo de un día para el otro”, expresó un puestero, quien adelantó que buscarán alternativas legales para recuperar el espacio.
El intendente Guillermo Montenegro celebró la medida y afirmó que “la ciudad no puede tolerar la ilegalidad en pleno centro turístico”. La demolición generó un fuerte impacto en la comunidad marplatense, ya que la feria era considerada un ícono popular, aunque también criticada por comerciantes formales. El futuro del predio aún no está definido, pero desde el municipio adelantaron que se proyecta su recuperación como espacio público y turístico.
