El 'podólogo del horror' del Sanatorio Anchorena : confirmaron la perpetua por envenenar a su marido en la clínica de Recoleta

La Sala II de la Cámara Nacional de Casación ratificó la condena a prisión perpetua para Guillermo Germán Berjeli, el podólogo de 48 años que en 2020 asesinó a su esposo, Roberto Alfonso Aquiles Guzmán Jaque, mientras estaba internado en el Sanatorio Anchorena del barrio porteño de Recoleta. Las cámaras de seguridad lo filmaron mientras manipulaba e intercambiaba los sueros. El móvil fue económico: quería heredar los bienes de su pareja en Chile.

15 de mayo, 2026 | 15.14

La Sala II de la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional confirmó la condena a prisión perpetua para Guillermo Germán Berjeli (48), el podólogo que en enero de 2020 asesinó a su esposo, el ciudadano chileno Roberto Alfonso Aquiles Guzmán Jaque, durante su internación en el Sanatorio Anchorena del barrio porteño de Recoleta. El tribunal de alzada rechazó el recurso de la defensa y ratificó la sentencia dictada en mayo del año pasado por el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional (TOCC) Nº5.

En su voto, el camarista Horacio Días (al que adhirió el juez Daniel Morín) destacó que el tribunal de primera instancia “brindó sobradas razones para descartar las explicaciones ofrecidas por Berjeli y para concluir que la manipulación de los baxters tenía el claro propósito de causar la muerte de su cónyuge”.

Cómo ocurrió el crimen

Berjeli se había casado con Guzmán Jaque el 16 de septiembre de 2019, apenas unos meses antes del asesinato. La pareja convivía en un departamento de la calle Thames al 100, en Villa Crespo, junto con la madre de la víctima.

El 16 de diciembre de 2019, Guzmán Jaque ingresó al sanatorio con un cuadro de acidosis metabólica e insuficiencia renal. Fue dado de alta dos días después, pero el 18 de diciembre volvió a ser internado con síntomas similares. Entre el 22 y el 24 de diciembre mostró una notable mejoría, pero el 26 volvió a sufrir una acidosis metabólica severa que requirió sedación y entubación.

Según la investigación, Berjeli aprovechó la política de “visita abierta” del hospital para ingresar a la habitación de su esposo a toda hora. Entre el 4 y el 11 de enero de 2020, las cámaras de seguridad del sanatorio lo filmaron mientras manipulaba e intercambiaba los sueros que estaban conectados al paciente. Los reemplazaba por otros que él mismo había preparado en su casa, rellenando envases de suero con alcoholes pesados (metanol y etilenglicol). La víctima murió el 12 de enero de 2020.

El móvil económico

En los fundamentos del fallo, los jueces de primera instancia (Cinthia Oberlander, Adrián Pérez Lance y Juan Manuel Grangeat) señalaron que Berjeli realizó todas las gestiones para que el cuerpo de su esposo fuera cremado apenas dos días después de la muerte, con el objetivo de evitar una autopsia.

El móvil era claro: el podólogo quería heredar los bienes que Guzmán Jaque poseía en Chile: un departamento valuado entre 150.000 y 200.000 dólares, fondos de inversión por unos 80.000 a 90.000 dólares, un seguro de vida de United Airlines y cuentas bancarias. Si bien Berjeli cobró 68.750 pesos del seguro de Metlife, no pudo acceder al resto de la herencia porque el matrimonio igualitario no era legal en Chile en ese momento y porque las autoridades del sanatorio descubrieron su accionar.

La confirmación en Casación

La defensa había planteado que no se probó que Berjeli causara la muerte y que la manipulación de los sueros no implicaba envenenamiento. Pero la Sala II de Casación rechazó todos los argumentos.

El camarista Días resaltó que la prueba fue contundente: las filmaciones mostraron la correlación entre las manipulaciones del acusado y el empeoramiento del cuadro clínico de la víctima. También se basó en los testimonios de las médicas de terapia intensiva y en los informes de una experta del Cuerpo Médico Forense, que descartaron otras posibles causas de muerte.

“Berjeli desplegó un comportamiento preordenado y sistemático destinado a provocar su muerte, aprovechando la situación de absoluta indefensión, para actuar sobre seguro y sin riesgo alguno”, concluyó el juez.

La condena quedó firme y el podólogo seguirá preso.