El escándalo por la muerte del anestesista Alejandro Zalazar sigue sumando capítulos y revelando un entramado complejo alrededor del robo y consumo de drogas hospitalarias como el propofol. Es en este contexto que la médica Chantal “Tati” Leclercq quedó en el centro de la escena después de quedar imputada por administración fraudulenta y señalada por la sustracción de anestésicos del Hospital Rivadavia.
Aunque no está formalmente acusada por la muerte del anestesista, Tati quedó vinculada a la causa por una serie de indicios que levantaron sospechas entre los investigadores a cargo y que podrían resultar imprescindibles para reconstruir los hechos.
El hallazgo en el edificio de Tati que complica su situación judicial
En mayo del año pasado los vecinos del edificio en el que vive la médica, ubicado sobre la avenida Santa Fe al 5300 de la Ciudad de Buenos Aires, encontraron agujas hipodérmicas en el laundry. Con apenas dos días de diferencia, registraron el hallazgo del mismo tipo de objetos en dos oportunidades. A través de mensajes de WhatsApp en el grupo interno los vecinos habían advertido el riesgo que implicaban estos instrumentos.
En ninguno de los casos hubo explicaciones por parte de Leclercq, pero el antecedente cobró relevancia tras la imputación y la repercusión mediática del caso.
Al mismo tiempo, la semana pasada se realizaron allanamientos en dos propiedades vinculadas a la médica. En el ya mencionado edificio y en el domicilio familiar, en el country Santa Bárbara. En los operativos, se secuestraron dispositivos electrónicos como un celular y una tablet, aunque no se encontraron ampollas de propofol ni fentanilo.
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Los indicios que la vinculan a las causas
Entre los elementos que complican a Leclercq figura el registro del último llamado telefónico recibido por Zalazar, que corresponde al número de la joven. Se le suma la acusación de la hermana del anestesista, quien sostiene que la médica manipuló el teléfono de la víctima adelante de ella.
Por otra parte, existen imágenes de cámaras de seguridad que muestran a Leclercq ingresando al edificio de Zalazar, acompañada por Delfina Lanusse y otras dos mujeres. En los registros también se observa que Lanusse se retira con una tablet que no tenía al momento del ingreso.
El entorno de Leclercq salió a respaldarla públicamente. “Está siendo destrozada”, dijeron sobre la exposición mediática y aseguraron que Tati se encuentra “superada” por la situación: “Es muy joven y no está preparada”.
