El caso sobre el presunto robo de propofol en el Hospital Italiano y en otros centros de salud porteños ha mantenido en vilo a la sociedad argentina en las últimas semanas. En este momento, se investiga el accionar de los imputados en la causa, Hernán Boveri (50), Delfina Lanusse (29) y Chantal "Tati" Leclercq (29), y se intenta determinar las causas de muerte del anestesiólogo, Alejandro Salazar (29), y del enfermero, Eduardo Alejandro Bentancourt (44), a quienes se les encontraron ampollas de propofol y fentanilo en sus domicilios.
MÁS INFO
Mientras tanto, especialistas hacen hincapié en dejar en claro que se trata de drogas utilizadas en cuadros críticos y que deben manipularse con extremo cuidado. Asimismo, se trata de drogas distintas que pueden servir para contextos no siempre similares.
Propofol y fentanilo: ¿son lo mismo?
Mientras el propofol es un agente intravenoso "sedante-hipnótico" que sirve para sedar o anestesiar pacientes en intervenciones quirúrgicas, el fentanilo es un opioide sintético destacado por su acción anestésica de corta duración. Ninguno de los dos puede usarse como reemplazo del otro.
En tanto, los efectos fisiológicos de ambos fármacos sí pueden llegar a ser mortales en quienes las consumen, pues se trata de drogas que deben ser utlizadas para fines médicos.
El fentanilo puede generar adicción, abuso y depresión grave o fatal y el propofol en sobredosis puede provocar una depresión cardiorrespiratoria. Los efectos de ambos podrían agravarse si se combinan con otras drogas como ansiolíticos o, incluso, al consumr alcohol. Aquí, los riesgos de coma y de muerte aumentan severamente.
De acuerdo a expertos, con la trascendencia del caso de los anestesistas, el problema que atravesamos es la "banalización" de una situación sanitaria verdaderamente preocupante como lo es el consumo de fármacos potencialmente peligrosos combinados incluso con otras drogas y medicamentos.
Propofol, fentanilo y el comportamiento sexual
Algunos estudios sobre consumo de propofol indican que dicho fármaco puede llegar a funcionar como un desinhibidor sexual o generar alucinaciones con contenido sexual. Sin embargo, de ninguna manera se trata de una "droga afrodisíaca", es decir, sigue siendo un fármaco con fines médicos. En cuanto al fentanilo ocurre lo contrario. Se comprobó que puede provocar disfunción sexual, alteraciones endocrinas y una notable baja de la líbido.
