El Gobierno adelantó la campaña antigripal 2026 y, a través del Ministerio de Salud, comenzó a enviar a todas las provincias las vacunas correspondientes. Se trata de una decisión estratégica que tiene por objetivo "contrarrestar el avance de la variante H3N2".
De acuerdo a lo planificado con cada una de las 24 jurisdicciones, la última semana de febrero comenzó la primera entrega de 795.760 dosis correspondientes a la vacuna antigripal adyuvantada (aTIV) y a la vacuna antigripal para adultos.
El resto de las entregas ya se encuentran programadas a fin de que las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires puedan realizar la distribución interna necesaria e iniciar la vacunación el próximo 11 de marzo.
Quiénes deben darse la vacuna antigripal
Para garantizar la cobertura de la población objetivo, Salud adquirió 8.160.000 dosis. De este total, 4.700.000 corresponden a la vacuna antigripal para adultos utilizada para proteger a la población de entre 24 meses y 64 años; 2.300.000 son de la aTIV destinada a mayores de 65 años; y 1.160.000 son de la antigripal pediátrica destinada a los niños de 6 meses a 2 años de edad.
- Entre los 6 a 24 meses de edad: deben recibir dos dosis separadas al menos de 4 semanas, excepto quienes hubieren recibido dos dosis anteriormente a quienes les corresponde una sola.
- Entre los 2 y 64 años que tengan factores de riesgo: una dosis anual con documentación que acredite la existencia de enfermedades preexistentes incluidas entre los factores de riesgo.
- A partir de los 65 años: una dosis anual, no se requiere indicación médica.
- Embarazadas: deben recibir la vacuna antigripal en cualquier momento de la gestación.
- Puérperas: deben recibir la vacuna antigripal antes del egreso de la maternidad, máximo 10 días después del parto si no la recibieron durante la gestación.
- Personal Estratégico: cuyo desempeño es clave para mantener las funciones esenciales, por ejemplo, fuerzas de seguridad del Estado.
- Personal de salud: una dosis anual.
Qué es la influenza H3N2
La nueva variante no se asocia al desarrollo de cuadros de mayor gravedad, pero si se caracteriza por su mayor contagiosidad y puede generar una mayor demanda para los servicios asistenciales del sistema de salud. Por ende, una baja cobertura de vacunación podría generar mayores niveles de ocupación de camas, aumento de derivaciones a centros de mayor complejidad, reprogramaciones de prácticas diagnósticas y quirúrgicas y un incremento en los costos del sistema.
El subclado K, también denominado como J.2.4.1, es una variante reciente que se está expandiendo por nuestro país. Sobre la población objetivo, Salud alertó que en los últimos tres años las coberturas más bajas se registraron en la población de adultos mayores y en la población pediátrica en la cual se observa que menos del 70% completó el esquema de vacunación de dos dosis.
