El método inesperado que cada vez más mujeres usan para combatir el estrés

Un informe revela un método inesperado y cada vez más utilizado por mujeres para reducir el estrés y mejorar el bienestar emocional.

22 de abril, 2026 | 09.55

En medio de una rutina cada vez más exigente, con jornadas laborales extensas, sobrecarga mental y presión social constante, el estrés se volvió una marca registrada en la vida de muchas mujeres. Pero lejos de las soluciones tradicionales, meditación, ejercicio o terapia, empieza a ganar terreno la masturbación como "método anti-estrés".

Lejos de los prejuicios, la ciencia comienza a respaldar lo que durante años fue un tema tabú. Según un informe del psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin, la masturbación femenina no solo está ligada al placer, sino que cumple un rol clave como herramienta de regulación emocional. Un estudio de 2024 publicado en la Revista Internacional de Salud Sexual sostiene que muchas mujeres la utilizan como estrategia de afrontamiento frente al malestar psicológico, el estrés y la ansiedad.

Las cifras acompañan este cambio de paradigma. Según distintos relevamientos internacionales, entre el 60% y el 85% de las mujeres reconoce haberse masturbado alguna vez, aunque la frecuencia varía según la edad, el contexto cultural y la educación sexual recibida. En América Latina, los números suelen ser más bajos en la declaración pública, pero especialistas coinciden en que existe un fuerte subregistro por vergüenza o culpa.

En Argentina, estudios de sexología clínica y encuestas privadas muestran que más del 70% de las mujeres menores de 40 años reconoce la práctica, aunque muchas aún la viven en secreto. “Sigue existiendo una carga moral que no aparece con la masturbación masculina”, advierte Ghedin, quien señala que la censura cultural todavía condiciona la forma en que las mujeres se vinculan con su propio deseo.

¿Por qué reduce el estrés?

La explicación no es solo psicológica, sino también biológica. Durante la excitación y el orgasmo, el cuerpo libera una serie de hormonas y neurotransmisores como dopamina, oxitocina y endorfinas, asociados al placer, la relajación y la disminución del cortisol (la hormona del estrés).

“El malestar psicológico suele asociarse con un aumento de la frecuencia masturbatoria, especialmente mediante estimulación del clítoris, que es la vía más rápida y efectiva para alcanzar la excitación”, explica Ghedin. Este tipo de estimulación genera orgasmos más breves pero intensos, ideales para liberar tensión en momentos de estrés agudo.

El estrés en mujeres es cada vez más recurrente según estudios científicos.

En cambio, la estimulación vaginal puede producir orgasmos más prolongados y sedantes, con efectos más duraderos sobre la relajación y la disminución de la frecuencia cardíaca.

Del tabú al autocuidado

Uno de los puntos más relevantes del estudio citado por Ghedin es que la mayoría de las mujeres no reporta sentimientos negativos después de masturbarse. Por el contrario, lo consideran un acto de autoexploración, bienestar y cuidado personal.

Esto marca un quiebre con viejos mitos que asociaban la masturbación femenina con culpa, insatisfacción o incluso problemas de salud mental. Hoy, la evidencia científica va en sentido contrario: lejos de ser perjudicial, puede ser una herramienta saludable para reconectar con el cuerpo y las emociones.

En los últimos años, el crecimiento de tiendas de bienestar sexual, talleres de educación sexual y cuentas de divulgación en redes sociales en Argentina refleja un cambio cultural en marcha. Cada vez más mujeres hablan del tema, recomiendan prácticas y comparten experiencias.

Psicólogas y sexólogas locales coinciden en que, especialmente después de la pandemia, aumentaron las consultas relacionadas con el estrés y también con la sexualidad individual. “Muchas pacientes descubrieron la masturbación como una forma de calmar la ansiedad durante el aislamiento y la incorporaron como hábito”, señalan desde consultorios en Buenos Aires.