El secreto para una piel joven: esto es lo que le pasa a tu piel cuando no dormís lo suficiente, según expertos

Por qué dormir adecuadamente es tan importante para tener una piel joven, tensa y luminosa: la explicación de tres dermatólogos.

21 de febrero, 2026 | 13.06

Para tener una piel joven, tensa y saludable, una de las cosas más importantes es dormir la cantidad de horas adecuada. No importa si gastás una fortuna en productos de skincare: si dormís mal, es plata tirada a la basura.

Además de usar protector solar todos los días, descansar adecuadamente es fundamental para tener una piel sana y reluciente. Por esta razón, es importante escuchar a los dermatólogos expertos en el tema.

James Kilgour, dermatólogo certificado en Golden State Dermatology; Hallie McDonald, dermatóloga certificada en Austin, Texas; y Ellen Marmur, dermatóloga creadora de MMSkincare y fundadora de Marmur Medical en Nueva York, revelaron en Real Simple qué le pasa a tu piel cuando no dormís bien.

"El sueño es uno de los pilares más importantes (y más subestimados) de la salud de la piel”, dice James Kilgour. Durante el sueño profundo, el cuerpo aumenta el flujo sanguíneo hacia la piel, incrementa la producción de colágeno y acelera la reparación celular.

Es decir, es el momento en el que la piel se restaura y recupera. "Durante la noche, la reparación cutánea se maximiza gracias al sistema nervioso parasimpático y al ritmo circadiano”, agrega Ellen Marmur. “Sin suficiente sueño, estos ciclos regenerativos no pueden mantenerse”.

"Cuando el cuerpo funciona con sueño limitado y de mala calidad, los niveles de cortisol pueden aumentar y afectar negativamente la capacidad de la piel para repararse, además de reducir la circulación y contribuir a un aspecto opaco y cansado”, explica Hallie McDonald.

Qué le pasa a tu piel cuando no dormís adecuadamente

1. Se te debilita la barrera cutánea

El sueño es cuando la piel se repara. Sin suficiente descanso, esa restauración se ralentiza. “No dormir lo suficiente impide que la piel se repare, dejándola opaca, seca y más propensa a líneas finas, hinchazón e incluso picazón”, dice Marmur.

Cuando la barrera está comprometida, los irritantes y bacterias pueden entrar, haciendo que la piel sea más reactiva, sensible y menos capaz de retener hidratación. Con el tiempo, el daño se pone cada vez peor.

2. Más brotes e inflamación

También ocurre un efecto hormonal: “Cuando el cuerpo funciona con sueño limitado y de mala calidad, los niveles de cortisol pueden aumentar y afectar la reparación de la piel”, explica McDonald.

El cortisol elevado puede desencadenar mayor producción de grasa, empeorar el acné y agravar afecciones inflamatorias como eczema o psoriasis, dice Kilgour. Quienes padecen estas condiciones saben que el estrés y la falta de sueño son de los desencadenantes más comunes.

La privación de sueño también incrementa la inflamación en todo el cuerpo, señala Marmur, lo que puede manifestarse como enrojecimiento, sensibilidad o brotes.

3. Opacidad, ojeras e hinchazón

Si tu piel se ve apagada después de una mala noche de sueño, tiene todo el sentido del mundo. Esto se debe al aumento del cortisol y la reducción de la circulación, que pueden hacer que la piel se vea opaca, cansada y menos vibrante, dice McDonald.

El mal descanso también está estrechamente vinculado a las ojeras y la hinchazón bajo los ojos, en parte por cambios en la circulación y en la distribución de fluidos, explica Kilgour.