En un laboratorio de Texas, un grupo de investigadores detectó un fenómeno sorprendente en un ratón: tenía niveles muy bajos de colesterol en sangre, pero sus células hepáticas acumulaban grasa. Este hallazgo inicial llevó a un descubrimiento trascendental sobre la proteína HELZ2, que puede regular la cantidad de colesterol que circula en el organismo.
El equipo, liderado por Zhao Zhang del Centro para la Genética de la Defensa del Huésped y Medicina Interna de UT Southwestern Medical Center, identificó que HELZ2 actúa como un regulador fundamental en la liberación de lipoproteínas encargadas de transportar colesterol y triglicéridos desde el hígado hacia la sangre. Zhang explicó: “Lo que encontramos es que HELZ2 funciona como un potente punto de control sobre cuántas partículas transportadoras de colesterol acaban en el torrente sanguíneo”.
Publicado en la revista Circulation, el estudio detalló que HELZ2 modula la estabilidad del ARN mensajero del gen APOB, clave para sintetizar las proteínas apoB que forman las partículas responsables del transporte del colesterol sanguíneo. Cuando HELZ2 aumenta su actividad, reduce la vida útil de ese ARN mensajero, lo que provoca una menor producción de apoB y, por ende, menos lipoproteínas liberadas al torrente sanguíneo.
Este mecanismo es crucial porque limita la formación de placas en las arterias, un factor determinante en la aterosclerosis. La investigadora Yiao Jiang, coautora del estudio, destacó la novedad: “La mayoría de los estudios previos se centraron en qué ocurría con la apoB después de su síntesis. Lo inesperado fue descubrir que HELZ2 actúa mucho antes, regulando directamente la duración del ‘mensaje’ genético antes de que la proteína siquiera exista”.
Para llegar a estos resultados, los científicos usaron una técnica de cribado genético avanzada desarrollada por el Nobel Bruce Beutler, también del mismo centro. Al analizar ratones con una variante hiperactiva de HELZ2, observaron que disminuía la producción de lipoproteínas, incluido el colesterol LDL (“malo”) y los triglicéridos, mientras aumentaba la grasa almacenada en el hígado.
¿Por qué la proteína HELZ2 es clave?
“HELZ2 se comporta como un dial entre el hígado y la sangre. Si se incrementa su actividad, el colesterol sanguíneo baja, pero la grasa hepática sube. Si se reduce, sucede lo contrario. Esa dinámica convierte a HELZ2 en un objetivo especialmente interesante para desarrollar nuevos tratamientos”, afirmó Zhang.
Actualmente, las estatinas son los medicamentos más comunes para reducir el colesterol, actuando una vez que las partículas ya circulan por el organismo. Sin embargo, el descubrimiento de HELZ2 abre la puerta a terapias que intervengan directamente a nivel del ARN, bloqueando la producción de partículas dañinas antes de que ingresen al torrente sanguíneo.
Zhang resumió la importancia del hallazgo: “La posibilidad de controlar la apoB desde el ARN muestra un cambio radical en la concepción de la regulación del colesterol. Nos da una nueva palanca molecular y, potencialmente, una nueva clase de herramientas para combatir estas enfermedades”.
Además, el equipo sugiere que una modulación precisa de HELZ2 podría ser útil para tratar tanto la aterosclerosis como el hígado graso, dos condiciones con alta prevalencia y pocas opciones terapéuticas innovadoras. Este avance no solo amplía la comprensión del metabolismo del colesterol y la grasa hepática, sino que también abre nuevas líneas para desarrollar tratamientos personalizados en el futuro.
