Empezar el día con sandía puede ser una estrategia sencilla pero poderosa para mejorar la hidratación y reducir la inflamación en el cuerpo. Esta fruta fresca y fácil de digerir es ideal para el desayuno porque combina un bajo contenido calórico con compuestos que favorecen la salud metabólica y cardiovascular.
Tras varias horas sin ingerir alimentos ni líquidos, el cuerpo necesita reponer agua para activar sus funciones básicas. La sandía, que está compuesta en más del 90% por agua, ayuda a recuperar esa hidratación matutina y contribuye al buen funcionamiento de órganos vitales como los riñones y el sistema digestivo.
Expertos en nutrición destacan que mantener una correcta hidratación a primera hora está relacionado con una mejor concentración, niveles de energía más estables y una digestión eficiente a lo largo del día.
Uno de los elementos más estudiados de esta fruta es el licopeno, un antioxidante natural que le da el característico color rojo intenso. Según la literatura científica, este compuesto protege las células del daño oxidativo y está vinculado a un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer.
Además, la sandía contiene citrulina, un aminoácido que mejora la circulación sanguínea y puede ayudar a reducir la inflamación muscular, algo especialmente beneficioso para las personas activas o quienes realizan ejercicio con frecuencia.
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Nutricionalmente, una taza de sandía aporta cerca de 46 calorías, junto con vitaminas C, A, B6 y potasio. Estos nutrientes fortalecen el sistema inmunológico, cuidan la salud de la piel, mejoran la función nerviosa y regulan la presión arterial.
Si bien es una fruta ligera, los especialistas aconsejan controlar las porciones. Una taza por comida suele ser suficiente, ya que la sandía contiene FODMAP, un tipo de carbohidrato que en exceso puede generar hinchazón o molestias digestivas en personas sensibles.
También es importante que quienes tienen diabetes o problemas con la glucemia presten atención a la cantidad consumida, ya que, aunque sus azúcares son naturales, un consumo elevado puede provocar subidas rápidas del azúcar en sangre.
Incluir sandía en el desayuno, ya sea sola o combinada con yogur natural, semillas u otras frutas, aporta múltiples beneficios y amplía el perfil nutricional sin causar sensación de pesadez, una cualidad muy apreciada en las primeras horas del día.
Ideas para sumar sandía a tu desayuno
Podés incorporarla en cubos dentro de un bowl con yogur griego y un puñado de granola. Otra opción es preparar un smoothie refrescante, licuándola con un poco de menta y hielo. También podés hacer una ensalada de frutas con sandía, melón y queso fresco para un contraste delicioso.
Para algo más original, probá tostadas con queso untable y trozos pequeños de sandía, o incluso pancakes integrales coronados con sus cubos. La clave es combinar su frescura con otros alimentos que aporten fibra o proteína, como semillas de chía o un huevo duro, para un desayuno balanceado.
