Tormenta Negra: denuncian 1500 policías en villas porteñas y hay acusaciones por racismo, persecución y hostigamiento

El gobierno de Jorge Macri desplegó un operativo simultáneo en 15 villas y barrios populares con helicópteros, drones y fuerzas especiales. Organizaciones villeras denuncian una política de criminalización de la pobreza y persecución a trabajadores informales. Nelson Santa Cruz, comunicador y vecino de la villa 21-24 e integrante del Movimiento de Villas de la Ciudad relata cómo vivió el operativo y denuncia “racismo y xenofobia con fines electorales”.

15 de mayo, 2026 | 16.03

Rodeado de cámaras y efectivos policiales, el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, caminó por la villa 31 para ponerse al frente del operativo “Tormenta Negra”, un nombre al menos llamativo para designar un procedimiento en 15 villas y barrios populares, ahí donde el racismo estructural ve “negros” o “extranjeros”; en otros tiempos “cabecitas negras”.  “No vamos a entregar la Ciudad al caos. Vamos a ir a buscar a los delincuentes a donde se escondan. Para nosotros no hay zonas liberadas. No hay excepción”, dijo el jefe de gobierno a través de sus redes sociales para justificar el “operativo de saturación” -una modalidad que se viene repitiendo en esta gestión macrista- que incluyó mil quinientos efectivos, brigadas antidrogas, división perros K9, drones, helicópteros, cuatriciclos, personal de Espacio Público, SAME, agentes de Tránsito y equipos de la Agencia Gubernamental de Control. También participó el vehículo blindado “Fénix”. Macri felicitó por su actuación al ministro de Seguridad Horacio Giménez, al Secretario de Seguridad Maximiliano Piñeiro, al jefe de la Policía de la Ciudad, Diego Casaló, y a todos los efectivos de la Policía de la Ciudad por el operativo.

Nelson Santa Cruz, periodista y vecino de la Villa 21-24, integrante del Movimiento de Villas de la Ciudad analiza el operativo como parte de una política más amplia de disciplinamiento social y construcción de consenso punitivo. También advierte sobre el componente xenófobo, racista y aporofóbico que atraviesa estos procedimientos. La saturación de policías en los barrios populares sucedió entre las 19 y las 22 del jueves 14 de mayo, apenas tres días después de la movilización multitudinaria en la villa 31 en homenaje al padre Mujica, a 52 años de su asesinato, organizada por vecinos y organizaciones villeras que venían denunciando el recorte presupuestario para vivienda, desalojos y persecución a cartoneros y trabajadores informales.

No es nuevo el hostigamiento contra los barrios populares, pero la denominación de “Tormenta Negra” para este operativo es una novedad, ¿verdad?

Sí, como nombre apareció ahora. Lo bautizaron ayer. Pero sí creemos que forma parte de un proyecto represivo y propagandístico más amplio. Jorge Macri estuvo ayer turisteando en la Villa 31 diciendo que todo esto es para llevar paz a los vecinos de las villas. Usa como excusa la tranquilidad de quienes vivimos en barrios populares, mientras al mismo tiempo instala la idea de que los villeros tenemos demasiados beneficios y que la clase media no.

Entonces la lectura para mí es mucho más amplia que lo que pasó específicamente ayer. Porque además nos vienen quitando históricamente presupuesto para obras dentro de los barrios y ahora hubo otra reducción importante.

¿Te referís al recorte del presupuesto para vivienda en este año?

Claro. El presupuesto para vivienda ya era bajísimo y ahora además representa una reducción del 14 por ciento respecto de lo que veníamos teniendo. La mayor parte de esos recursos los administra el Instituto de Vivienda de la Ciudad, que es el organismo que debería hacer obras en los barrios populares y hoy está completamente asfixiado. Y a eso se suman los más de 700 desalojos que vienen haciendo de manera ilegal en viviendas colectivas fuera de las villas también.

Pero además hay un componente mediático muy fuerte. Lo que pasó ayer fue un paseo con TN, La Nación+, Canal 13 y otros medios difundiendo títulos como “ataque al narcotráfico”, “reventaron todas las villas” o “fueron a buscar búnkers”. Esa fue la narrativa.

¿Y qué pasó concretamente?

Según Maximiliano Piñeiro, secretario de Seguridad de la Ciudad, hubo 1500 policías actuando sobre 15 villas y se llevaron 27 detenidos. Nosotros, desde el Movimiento de Villas, teníamos contabilizados 11 o 12 nada más, pero hoy él salió a decir en una radio que eran 27. La realidad es que se llevaron pibes a los que les encuentran un porro, como encontrarían en el Obelisco, en el Planetario o en el Barrio Chino. También comerciantes y vecinos acusados de “resistencia a la autoridad” porque discutían con la policía porque se incautó mercadería de negocios que hacen en la puerta de su casa: venta de comida, de repuestos de celulares, etc.

Ustedes habían marchado esta semana en homenaje al padre Mujica.

Sí. Queríamos también inscribir esto en el marco de esa movilización pacífica donde reclamamos contra distintas políticas de Jorge Macri. En la Villa 31 ya venían ensayando este tipo de operativos y marchamos justamente para denunciar eso. La respuesta, dos días después, fue lo que vimos ayer. Y en los días previos, inmediatamente después de la movilización empezaron otra vez las persecuciones a gente en situación de calle y a cartoneros en la 31. Secuestraron 15 carros de reciclaje. Eso ya venía pasando desde fines del año pasado: vendedores ambulantes, comerciantes y cartoneros perseguidos de manera sistemática Lo de ayer fue como decir: “Esto que practicamos en la 31 ahora lo llevamos a 15 villas”.

¿Fueron simultáneos los operativos en todas la villas?

Nosotros empezamos a detectar mucha presencia policial en la 21-24/Zavaleta desde las seis de la tarde. A las siete ya había alerta en todas las villas. Diría que estuvieron activos entre las seis de la tarde y las diez de la noche.

Y además hay algo importante: no hay ni un solo narco preso. Son consumidores, pibes comunes. Incluso leído desde la propia lógica del operativo, fracasaron.

Igual ellos hablan de un operativo “antidelincuentes”, una categoría mucho más vaga.

Sí, totalmente. Y además usan este discurso de “los ciudadanos de bien” dentro de las villas. Hacen esa división: “No es contra ustedes, es contra estos otros”. Eso también agrieta la lectura dentro de los barrios.

¿Sentís deteriorado el tejido social en los barrios populares?

Sí, totalmente. Sobre todo desde la pandemia para acá. Antes hacías un taller y venían vecinos y vecinas, había ganas de juntarse, de organizarse. Hoy hacés cualquier actividad y caen dos o tres personas. Hay mucha individualización y la situación económica influye muchísimo. Entonces pasa algo muy grave: hay vecinos que aplauden lo que hizo Jorge Macri. Gente que conoce de toda la vida al vendedor de pescado de la esquina, al que vende verduras o hace asaditos en la puerta de su casa, y aun así avala estos operativos.

En la 21-24 a un vendedor de pescado de toda la vida le pegaron y le dijeron: “Te veo de vuelta y la multa son 500 mil pesos”, mientras le tiraban toda la mercadería. Eso es lo que están persiguiendo.

También hay un contexto político ahí, ¿no? La competencia con Patricia Bullrich.

Sí. Yo creo que Jorge Macri siente a Patricia Bullrich y a La Libertad Avanza respirándole en la nuca y necesita engrosar una agenda antipobre como propaganda electoral.

¿También hay una dimensión de especulación inmobiliaria? Pienso sobre todo en la Villa 31.

Sí, totalmente. En la 31 hay una especulación inmobiliaria muy fuerte y muy viralizada. Empresarios, influencers, tiktokers, todos preguntándose permanentemente “qué hacemos con la Villa 31”. Quieren un modelo tipo Rodrigo Bueno, integrado al negocio inmobiliario de Puerto Madero.

En La Boca, San Telmo, Constitución donde se hicieron muchos desalojos compulsivos pasa algo parecido. Hay una presión inmobiliaria evidente.

Y además llegan a los barrios sin orden judicial, maltratando gente, sin explicar nada. No les dicen a los vendedores cómo regularizar su situación ni qué trámite hacer. Directamente les sacan la mercadería y los humillan. Hay un componente xenófobo, racista y aporofóbico clarísimo en esta forma de actuar. En los barrios populares estamos conectando esto con las políticas anti migratorias y con la forma en que este pseudo-ICE empieza a perseguir trabajadores en Once, Liniers, Constitución o Villa Celina.

Aunque esos operativos migratorios son del Gobierno nacional.

Claro, pero parece una competencia entre gobiernos para ver quién es más cretino. Y lo digo así porque después las redes sociales explotan de gente celebrando esto. No sólo trolls o bots: personas reales que sienten que ahora tienen habilitación para odiarnos, golpearnos, deportarnos.

Es el efecto de los discursos de odio

Macri gestiona un discurso fascista para crecer políticamente. Pasa de la acción represiva concreta a construir una narrativa antipobre con fines electorales. Es un discurso muy peligroso.