Añejan vinos en el fondo del mar patagónico: una experiencia inédita

Unas 20 bodegas rionegrinas sacaron botellas que añejaron seis meses bajo el agua en el Golfo San Matías. ¿Cómo afecta el mar al sabor y qué futuro tiene esta innovadora cava submarina?

08 de febrero, 2026 | 12.42

Un grupo de unas 20 bodegas de Río Negro llevó a cabo una inédita experiencia en la región: sumergir botellas de vino en el fondo del mar para su añejamiento. Estas botellas estuvieron seis meses bajo el agua en el Golfo San Matías, específicamente a 10 metros de profundidad frente a las costas de Las Grutas, en una iniciativa gubernamental que apunta a darle un nuevo valor a la producción vitivinícola patagónica.

En julio del año pasado, se colocaron tres cavas de hierro que contenían un total de 800 botellas con variedades tintas, blancas, espumantes, jóvenes y añejadas. Tras superar las primeras pruebas, ahora se comienza un análisis más profundo para entender cómo influyen las condiciones del lecho marino en el desarrollo del vino. Este proyecto es pionero en Argentina y Latinoamérica, y se fundamenta en experiencias similares realizadas en países como Croacia, España e Italia.

Cavas submarina: la última innovación de los vinos argentinos

Mariana Cerutti, directora provincial de Vitivinicultura, destacó que “los vinos evolucionan bien” en estas condiciones y remarcó el potencial turístico de la propuesta. Según explicó, esta iniciativa no solo busca innovar en la producción, sino también atraer visitantes interesados en una experiencia enoturística única en la región.

El proyecto, lanzado oficialmente en abril de 2025 tras un acuerdo con la empresa Cota Cero, contó con la participación de 20 bodegas que aportaron hasta 60 botellas cada una, todas selladas con lacre para garantizar la preservación. Luego de seis meses, se extrajeron las botellas para realizar una cata técnica a ciegas, comparando los vinos sumergidos con aquellos añejados en cavas tradicionales en tierra firme, y se detectaron diferencias sensoriales.

Al respecto, Cerutti señaló que “todos saben diferentes, pero los vinos más jóvenes, o que estuvieron menos tiempo embotellados antes de bajar a la cava, tienen un cambio más notorio que los vinos que se añejaron más tiempo”. Además, subrayó que ni el color, ni los aromas, ni el sabor sufrieron deterioro por la inmersión, lo que confirma la eficacia del método de conservación, que se basa en un lacre especial que impide la filtración de agua por el corcho y mantiene el vino sin alteraciones.

Entre los factores que podrían influir en este proceso, se destaca el vaivén del agua, la temperatura estable de alrededor de 19 grados, que es superior a la de las cavas comunes, la luz filtrada y los tiempos de añejamiento elegidos. Sin embargo, el detalle exacto que aporta ese toque distinto al vino sigue siendo un misterio que ahora intentan resolver con investigaciones más avanzadas.

Veinte bodegas de Río Negro sumergieron 800 botellas en el Golfo San Matías por seis meses.

De cara a futuros lotes, que comenzarán a planificarse desde mediados de este mes, las bodegas podrán seleccionar estratégicamente qué variedades y partidas enviar a la cava submarina, aplicando tiempos de añejamiento diferenciados para potenciar el valor de sus productos. Esta decisión se apoyará en los resultados obtenidos hasta ahora, que ya marcan un camino prometedor para esta técnica.

Además de la innovación enológica, este programa busca potenciar el turismo local. Se contempla la posibilidad de que el público pueda realizar inmersiones con equipos de buceo para conocer las jaulas donde descansan las botellas, una experiencia que ya ofrece la firma Wapisa, pionera en esta técnica. Así, Las Grutas podría consolidarse como un destino turístico durante todo el año, con propuestas originales que combinan naturaleza y vino.

Podés probarlos en el Festival Punto Río Negro, el 7 de febrero.

Para que el público general también disfrute de esta experiencia, algunas de las 800 botellas recuperadas fueron degustadas en el Festival Punto Río Negro, que se llevó a cabo el sábaod 7 de febrero en Las Grutas. El evento incluyó una propuesta gastronómica al aire libre, junto al mar, que promete ser una oportunidad única para probar estos vinos submarinos.

“Se ha hecho un trabajo muy prolijo y a conciencia, y estamos muy contentos. La idea ahora es que la gente pueda también darse el gusto de probar vinos añejados en nuestra cava marina, que será una propuesta firme a futuro”, concluyó Cerutti, mostrando entusiasmo por el crecimiento de esta experiencia que combina innovación, ciencia y turismo en la Patagonia argentina.

Los vinos más jóvenes mostraron un cambio más notorio tras la inmersión.