Una compra mediante la famosa aplicación Shein que prometía ser la solución para el verano terminó siendo motivo de risas en redes sociales y frustración para una familia. Lo que debía ser un par de sandalias cómodas terminó convertido en un diminuto calzado que apenas le entraba a un dedo del pie a la compradora. Luego, el producto curiosamente le quedó perfecto a la mascota del hogar.
Este tipo de situaciones refleja un problema frecuente entre quienes compran en Shein, una plataforma conocida por sus precios bajos y gran variedad de productos. Sin embargo, la rapidez en el proceso de compra suele jugar en contra, ya que muchos usuarios no se detienen a verificar el talle, la calidad ni las opiniones de otros compradores antes de finalizar el pedido.
Además de talles que no coinciden, es común que los clientes reciban pedidos incompletos o prendas que no se parecen en nada a las imágenes publicadas en la web. Esta falta de correspondencia genera un sabor amargo que se repite en múltiples casos. Al intentar reclamar, la experiencia no mejora. Los usuarios denuncian que la empresa no se hace cargo de los errores, ofrece soluciones parciales o directamente no responde con claridad, lo que incrementa la frustración y la desconfianza hacia la plataforma.
En definitiva, esta historia pone en alerta a quienes buscan aprovechar precios tentadores en tiendas online sin prestar atención a detalles clave, y evidencia la necesidad de informarse bien antes de comprar para evitar sorpresas desagradables.
Advierten los peligros para la salud que ocultan Shein y Temu por el "Fast Fashion"
La llegada masiva de prendas económicas importadas desde China, como las que ofrecen Shein y Temu, revolucionó el mercado argentino a menos de un año de la apertura de las importaciones. Remeras, pantalones, vestidos y calzados a precios muy accesibles se convirtieron en una opción popular, pero detrás de esta tendencia se esconden riesgos que especialistas de la salud no dejan pasar por alto.
Según un informe de Greenpeace titulado “Los trapos sucios de SHEIN”, la producción masiva de estas prendas utiliza sustancias químicas que no solo dañan el medio ambiente, sino que también pueden afectar la salud de quienes las usan. La preocupación crece porque estos productos contienen hidrocarburos aromáticos policíclicos y alquilfenoles, compuestos presentes en plásticos y tintes de baja calidad que podrían ser cancerígenos.
Además, se detectó la presencia de ftalatos, usados para ablandar materiales sintéticos y presentes en al menos un 68% de los calzados vendidos en estas plataformas. Estos químicos están vinculados a alteraciones hormonales, y el contacto prolongado puede provocar complicaciones genéticas, endocrinas y dérmicas, según los especialistas.
