Los malfattis son una de las expresiones más nobles y rústicas de la cocina italiana, cuyo nombre significa literalmente "mal hechos". Esta denominación se debe a su forma irregular, ya que a diferencia de los ñoquis tradicionales, no requieren de un molde o una técnica de estirado precisa; basta con formar pequeñas esferas o bolitas con las manos.
Generalmente elaborados a base de ricota y espinaca, su textura es extremadamente suave y ligera, lo que los convierte en una alternativa refinada y deliciosa para cualquier almuerzo o cena especial. La practicidad es, sin duda, una de sus mayores virtudes en la cocina hogareña.
Al no llevar una cobertura de masa -se los conoce técnicamente como "ñoquis desnudos"-, su preparación es mucho más rápida que la de los ravioles. Además, permiten un alto grado de versatilidad, ya que se pueden cocinar en pocos minutos en agua hirviendo o incluso terminarlos directamente al horno con una buena capa de queso para gratinar.
Desde el punto de vista nutricional y gastronómico, los malfattis destacan por ser una opción equilibrada que admite múltiples combinaciones de salsas. Aunque la pareja clásica es la salsa de tomate o una simple manteca con salvia, armonizan perfectamente con cremas de quesos o estofados más intensos.
Receta de malfattis de espinaca y ricota
Ingredientes
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500g de ricota (bien escurrida).
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300g de espinaca cocida, picada y muy bien exprimida.
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100g de queso parmesano rallado.
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2 huevos.
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150g de harina común (y un poco extra para la mesada).
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Sal, pimienta y nuez moscada al gusto.
Paso a paso
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Colocar la ricota en un bol y desmenuzar con un tenedor.
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Agregar la espinaca (es fundamental que no tenga nada de agua).
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Incorporar los huevos, el queso rallado y los condimentos. Mezclar bien.
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Añadir la harina de a poco.
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Integrar con las manos o espátula hasta formar una masa tierna y apenas pegajosa. Evitar amasar en exceso para que no queden duros.
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Tomar pequeñas porciones de masa.
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Formar bolitas del tamaño de una nuez con las manos enharinadas.
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Pasar ligeramente por harina y reservar en una bandeja.
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Hervir abundante agua con sal en una olla grande.
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Echar los malfattis con cuidado.
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Retirar con una espumadera un minuto después de que suban a la superficie.
