La discusión sobre la crisis textil y la apertura de importaciones sumó un capítulo feroz. Esteban Mirol se hizo eco de las quejas de Marixa Balli y cuestionó el discurso de la exvedette, usando como argumento la procedencia de la mercadería en los circuitos informales.
El conductor no tuvo piedad al analizar las palabras de la empresaria. "Hay toda una crítica sobre la producción de ropa en la Argentina. Pero que hable ella que tenía un kiosco en La Salada, donde no se pagan impuestos...", disparó en LAM.
Mirol fue más allá y vinculó ese negocio con la precarización laboral. "En La Salada el 90% le compra a talleres clandestinos. Ella dice 'se van afuera y eso le hace daño a la industria'. Déjense de embromar", reclamó.
La compra de ropa por aplicaciones
Para el periodista, el consumidor no tiene la culpa de buscar precios más bajos en el exterior o en plataformas digitales. "La gente que puede y se va afuera, efectivamente compra porque acá es caro. Y la gente pobre, la que no puede viajar, ahora encontró aplicaciones", explicó.
Su descargo finalizó con un ejemplo personal que graficó la distorsión de precios en el mercado local. "Hoy busqué un calzoncillo y me dicen '15 lucas'. En la aplicación me venden cuatro a ese precio", contó indignado. Y cerró con una sentencia para los comerciantes: "Déjense de joder, nos están cagando".
