La muerte de una figura del Bailando que sigue doliendo en la TV

Los detalles de una partida que sacudió al mundo del espectáculo.

13 de febrero, 2026 | 16.40

La muerte de Pier Fritzsche a los 42 años dejó una marca de dolor e interrogantes en el ambiente artístico que, recién ahora, terminan de esclarecerse. El bailarín, que alcanzó la masividad como uno de los pilares del Bailando por un sueño de Marcelo Tinelli, atravesaba su plenitud profesional cuando recibió el diagnóstico de un cáncer colorrectal avanzado. En una decisión tan íntima como desgarradora, Fritzsche optó por el silencio: sabiendo que su condición era irreversible, decidió no informar a su entorno cercano y seguir bailando hasta que su cuerpo dijo basta.

Su paso por la pantalla de El Trece no fue desapercibido. En los inicios del certamen, cuando el foco estaba puesto en la ayuda social, Pier se destacó por su compromiso para construir un hogar destinado a jóvenes con padecimientos de salud mental. A lo largo de las ediciones, fue el ladero de figuras como Wanda y Zaira Nara, Karina Jelinek, Silvina Escudero y Luciana Salazar.

Sin embargo, su fuerte personalidad también lo llevó a protagonizar momentos históricos, como cuando decidió dejar el programa mientras acompañaba a Andrea Rincón. "Es una mina espectacular y la quiero, pero no puedo seguir con ella. No la estoy pasando bien", confesó en aquel entonces, priorizando su bienestar emocional por sobre la exposición.

Cuándo murió Pier Fritzsche

A pesar de haber recibido el diagnóstico en 2015, el artista se mantuvo activo en la revista Magnífica de Carmen Barbieri y en los carnavales de Gualeguaychú, ocultando el avance de la enfermedad bajo el brillo de las plumas y las luces del escenario. La noticia de su fallecimiento, el 27 de noviembre de 2018, tomó por sorpresa incluso a sus amigos más íntimos, quienes desconocían el calvario que Pier transitaba en soledad mientras cumplía con sus compromisos en Mar del Plata y Buenos Aires. La reaparición de los detalles sobre su deceso cobra una relevancia escalofriante tras la reciente muerte del actor estadounidense James Van der Beek, quien también falleció a los 48 años por la misma patología.