Una abuela y su nieta fueron protagonistas de una historia que podría haber terminado de forma triste si no hubiera sido por dos trabajadores municipales, que tuvieron un gesto de solidaridad. La crónica del accidente que podría haber pulverizado los ahorros de toda una vida.
La historia ocurrió en San Javier, en la provincia de Santa Fe, y empezó con una abuela que fue al hospital a realizarse chequeos médicos, dejando a su nieta ordenando su casa. La joven aprovechó para limpiar y en esa tarea se deshizo de unas botas viejas que arrojó a la basura. Lo que ella no sabía es que en el interior del calzado había un millón de pesos: eran los ahorros de su abuela.
Al día siguiente la abuela le pidió a su nieta que sacase dinero que tenía guardado en unas botas viejas para poder pagar su consulta en el hospital y la joven entró en desesperación. De inmediato, la nieta se encaminó hacia el basural o la planta de enterramiento en San Javier y se encontró con dos empleados de la municipalidad de San Javier, Gerardo Martinelli y Jorge Testolini, quienes le dijeron que se quede tranquila y que iban a buscar en las bolsas de basura.
“Nosotros estábamos terminando la recolección, la tarde del viernes pasado, cuando una mujer llegó al basural y nos comentó lo que había sucedido. El día anterior había estado realizando limpieza general en la casa de su abuela, que se encontraba internada. Y, al desprenderse de elementos que parecían no ser utilizados por la señora, los arrojó a la basura", contaron los recolectores en declaraciones a La Nación.
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El temor de la nieta y qué pasó con el millón
El temor de la nieta era que las botas se hubieran incinerado junto con la basura y, de acuerdo a sus sospechas, así fueron encontradas. Pero en su interior estaban intactos los billetes de su abuela. Los recolectores hallaron el dinero en el basural y lo devolvieron a su dueña, pidiéndole que los cuente para ver que no le faltaran. Según indicaron las crónicas de la zona, a la mujer le temblaban las manos mientras lloraba y agradecía a los empleados.
“Al día siguiente, junto a su esposo, vino a mi domicilio a agradecer y a entregar un presente. Lo que para mí tiene gran valor es el gesto de agradecimiento, que también tuvo con mi compañero”, cerró Martinelli, uno de los trabajadores municiplaes, en declaraciones al citado medio.
