La presentación de Bad Bunny en el Super Bowl fue mucho más que un show musical: funcionó como una declaración de principios culturales y sociales en uno de los escenarios más vistos del mundo. Lejos de un discurso explícito, el artista eligió el camino de los símbolos, las decisiones artísticas y las alianzas para expresar una postura clara a favor de la identidad latina, la diversidad y el respeto hacia las comunidades migrantes.
Con una puesta en escena atravesada por el español, referencias a América Latina y mensajes de unión, el show se leyó como un gesto político en el sentido más amplio: visibilizar, incluir y reivindicar. A continuación, los puntos clave del concepto social que atravesó la actuación del cantante de Puerto Rico.
Orgullo latino y centralidad del español
Bad Bunny interpretó todo su repertorio en español, algo poco habitual en un evento históricamente dominado por el pop anglo. La decisión funcionó como una reivindicación directa de la cultura latina y de millones de personas que consumen, viven y sienten la música en su lengua materna.
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Unidad continental y mensaje pro migrantes
La presencia de banderas americanas (del continente, no solo de EE. UU.) y frases vinculadas a la unión reforzaron una idea clara: América es diversa y se construye con migrantes. Sin nombrarlos de forma directa, el mensaje dialogó con la realidad de quienes se ven obligados a cruzar fronteras.
La entrega del Grammy a un niño
Uno de los pasajes más potentes del show llegó cuando Bad Bunny se aparta del clima festivo en Nueva York y, en una escena cargada de simbolismo, le entrega su Grammy a un niño. El gesto remite de inmediato al caso de Liam Ramos, el niño de 5 años que fue detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), y refuerza el mensaje que atraviesa toda la puesta en escena.
Invitación a Lady Gaga como gesto político
La elección de Lady Gaga como invitada no fue casual. La artista es una voz históricamente crítica de las políticas de la derecha estadounidense en materia migratoria y de derechos civiles. Su presencia reforzó el posicionamiento del show desde una lógica de alianzas ideológicas y valores compartidos entre Latinoamérica y estadounidenses empáticos.
Reconocimiento a la historia latina con Ricky Martin
La aparición de Ricky Martin funcionó como un puente generacional. Ícono latino global desde los años '90, fue uno de los primeros artistas en llevar sonidos caribeños al mainstream mundial; su participación conectó pasado y presente del pop latino, mostrando que este auge actual tiene raíces profundas.
Política desde lo simbólico, no desde el discurso
Bad Bunny despidió su presentación con un mensaje dirigido a todo el continente, nombrando cada país desde Chile hasta Canadá, mientras una marcha de banderas recorría el escenario. Como telón de fondo, la pantalla principal iluminó una frase breve, pero contundente: “Lo único más poderoso que el odio es el amor", en una clara alusión a la unió del pueblo frente a las políticas de derecha.
